FINAL FANTASY VII REMAKE INTERGRADE llega a Nintendo Switch 2 como una de esas conversiones que, por ambición y resultados, marcan un antes y un después en una plataforma como la consola híbrida de Nintendo. No estamos ante un simple port funcional, sino ante la adaptación completa de una superproducción concebida originalmente para hardware de sobremesa, trasladada con cuidado y respeto a una consola pensada para jugar tanto en casa como en portátil. El reto no era pequeño, llevar a Switch 2 una reimaginación moderna de uno de los JRPG más influyentes de la historia, con todo su peso narrativo, su sistema de combate y un apartado técnico exigente -se ha portado la versión Intergrade, no la anterior de PlayStation 4-, sin que el conjunto se resintiera en exceso. El resultado, con sus lógicos compromisos, es notable y sorprendentemente sólido.

La base argumental de FINAL FANTASY VII REMAKE INTERGRADE sigue siendo la misma que conocimos en su lanzamiento original. La historia se centra en Midgar, una ciudad industrial dominada por la omnipresente corporación Shinra, que explota la energía vital del planeta mientras mantiene a la población bajo un férreo control. En este contexto aparece Cloud Strife, un mercenario con un pasado tan turbio como fragmentado, que se une al grupo ecoterrorista Avalancha para sabotear los reactores de mako y plantar cara a un sistema claramente corrupto. Lo interesante no es tanto el punto de partida, ampliamente conocido, como la manera en que el remake decide expandir y reinterpretar lo que en el juego original era solo el prólogo de una aventura mucho más grande.

El guion se toma su tiempo para desarrollar personajes, relaciones y conflictos. Figuras como Barrett, Tifa o Aeris ganan una profundidad que va más allá de sus arquetipos iniciales, y personajes secundarios como Jessie, Biggs o Wedge pasan de ser simples comparsas a tener un peso emocional real dentro de la historia. Todo ello se presenta sin necesidad de conocer el Final Fantasy VII original, aunque quienes lo hayan jugado encontrarán constantes guiños, reinterpretaciones y decisiones narrativas que dialogan directamente con la obra de 1997. Es importante indicar que, más allá de ciertas sorpresas y cambios de enfoque, la experiencia sigue siendo plenamente disfrutable para nuevos jugadores, ya que el juego se esfuerza en funcionar como un título no dependiente y marca su propio ritmo.

A nivel jugable, FINAL FANTASY VII REMAKE INTERGRADE apuesta por un sistema de combate que combina acción en tiempo real -similar al combate de Final Fantasy XV– con elementos tácticos heredados del juego original. Controlamos directamente a un personaje mientras atacamos, esquivamos y nos posicionamos en el campo de batalla, pero las acciones más potentes, como habilidades especiales, hechizos o el uso de objetos, dependen del uso de la barra ATB, que se va llenando con el paso del tiempo y la participación activa en el combate. Este planteamiento obliga a tomar decisiones constantes y a cambiar de personaje con frecuencia para aprovechar sus puntos fuertes, ya que cada miembro del grupo cumple un rol distinto.

Cloud destaca por su versatilidad, alternando entre posturas ofensivas y defensivas, Barrett actúa como apoyo a distancia y generador de presión, Tifa brilla por su velocidad y capacidad para romper la guardia de los enemigos, y Aeris se convierte en un pilar fundamental gracias a su dominio de la magia y el apoyo al grupo. El sistema de materias, fiel al espíritu del original, permite personalizar a cada personaje con hechizos, mejoras pasivas y habilidades especiales, fomentando la experimentación y la adaptación a cada combate. Las invocaciones, por su parte, aparecen en momentos concretos y aportan un espectacular extra de poder que puede inclinar la balanza en enfrentamientos complicados.

El diseño de enemigos y jefes está pensado para sacar partido de este sistema de combate híbrido. No basta con machacar botones, es necesario observar patrones, explotar debilidades elementales y coordinar al grupo para maximizar el daño cuando el rival queda aturdido. En este sentido, el juego logra un equilibrio muy acertado entre espectacularidad y profundidad, manteniendo la tensión incluso en combates aparentemente sencillos. Además, si preferimos una experiencia más relajada o queremos centrarnos en la historia, existen nuevas opciones de dificultad y ayudas que suavizan el conjunto sin eliminar del todo la interacción. Estas nuevas opciones aparecen con la versión de Switch 2 y Xbox Series X|S -versión lanzada simultáneamente con la de la consola de Nintendo-, pero también han llegado al resto de plataformas en forma de actualización.

FINAL FANTASY VII REMAKE INTERGRADE incluye de serie el episodio adicional INTERmission, protagonizado por Yuffie Kisaragi. Este contenido extra se integra como una historia paralela que transcurre durante los acontecimientos principales del juego base y sirve tanto para introducir a un personaje muy querido por los fans como para ofrecer una perspectiva distinta del conflicto con Shinra. Jugablemente, Yuffie aporta un estilo propio, mucho más ágil y enfocado al combate con su shuriken, lo que refresca sensiblemente las sensaciones respecto al grupo principal. Argumentalmente, el episodio amplía el trasfondo de la ciudad y de ciertas facciones, sin entrar en spoilers ni romper el ritmo de la historia principal.

Entrando ya en los aspectos específicos de Nintendo Switch 2, es aquí donde esta versión se juega gran parte de su valor. El juego funciona a 30 imágenes por segundo de manera estable tanto en modo portátil como en modo dock, una decisión que prioriza la consistencia y la estabilidad frente a la ambición. Lejos de sentirse torpe, el control responde bien y el sistema de combate mantiene su dinamismo, algo fundamental en un título donde la acción en tiempo real tiene tanto peso. Los tiempos de carga son razonables y, en general, la experiencia es fluida de principio a fin. Particularmente nos hubiera gustado que se hubiera conseguido incluir un «modo rendimiento» donde se hubiera apuntado a las 40 imágenes por segundo al menos menos, pero como ya hemos indicado, el rendimiento del juego es consistente y estable.

Visualmente, la versión de Switch 2 presenta ajustes evidentes respecto a las versiones más potentes, pero el conjunto sigue siendo muy atractivo. La resolución dinámica y las técnicas de reescalado del chip gráfico de la consola de Nintendo permiten mantener una imagen limpia en la mayoría de situaciones, con modelos de personajes bien definidos y muy bien detallados, y una iluminación que conserva buena parte del impacto original. En portátil, el juego luce especialmente bien gracias al tamaño de la pantalla, que disimula algunas de las concesiones en texturas y detalle de escenarios. En modo dock, las carencias son algo más visibles si se compara directamente con otras plataformas, pero nunca hasta el punto de romper la inmersión o desmerecer esta versión.

El apartado sonoro se mantiene intacto y sigue siendo uno de los grandes pilares de la experiencia. La banda sonora, de la mano de un equipo donde se incluyen nombres de la talla de Masashi Hamauzu y Mitsuto Suzuki, reorquesta temas clásicos del maestro Nobuo Uematsu con una calidad sobresaliente, adaptándose a cada situación y reforzando el tono épico o íntimo según convenga. El doblaje, tanto en inglés como en japonés, está a un nivel altísimo, y la mezcla de sonido acompaña con solvencia y cierra un apartado al que no se le puede poner ninguna queja.

Uno de los mayores aciertos de esta versión es la posibilidad de disfrutar de una aventura de este calibre en formato portátil. Poder avanzar en la historia, completar misiones secundarias o enfrentarse a jefes desde cualquier lugar cambia la relación con el juego, invitando a sesiones más cortas pero frecuentes. Nintendo Switch 2 demuestra aquí que tiene músculo suficiente para acoger producciones de gran presupuesto sin que estas pierdan su identidad o su calidad.

FINAL FANTASY VII REMAKE INTERGRADE en Nintendo Switch 2 no es necesariamente la versión más espectacular desde un punto de vista técnico, pero sí es una de las más versátiles y accesibles. Conserva intactos los valores fundamentales del remake, una reinterpretación ambiciosa, respetuosa y a la vez valiente de un clásico, un sistema de combate que logra unir pasado y presente, y un universo narrativo que se expande con coherencia y personalidad. A cambio, acepta ciertos compromisos gráficos que, en la práctica y para nuestra sorpresa, pesan menos de lo que cabría esperar.

Para quienes nunca se hayan acercado a esta reimaginación de Final Fantasy VII, la versión de Nintendo Switch 2 es una puerta de entrada perfectamente válida y muy cómoda. Para quienes ya la conocen, supone una oportunidad de revisitar Midgar desde otra perspectiva, disfrutando de su mundo y sus personajes con la libertad que ofrece el juego portátil. En ambos casos, estamos ante una adaptación cuidada, ambiciosa y muy consciente de las virtudes de la plataforma a la que llega, y que al igual que Star Wars Outlaws o Assassin’s Creed Shadows, es capaz de demostrar que las grandes producciones también tienen sitio en la nueva consola híbrida de Nintendo.