Un año más, una temporada más, LaLiga vuelve a nuestros hogares, y con ella, los juegos de fútbol. Pero más allá de los FIFAs o los PES de turno, hay una saga cuyos fieles esperan año tras año y cuyas entregas, siempre tardías -este año más que nunca-, dan multitud de horas de juego. Una media de 250 horas por jugador, concretamente. Sí, hablamos de la emblématica saga de Sports Interactive, cuya nueva entrega, Football Manager 2021, por fin ha llegado a nuestras manos. Poneos el traje, entrenadores, porque esto va a comenzar.

El COVID ha hecho que este no haya sido un año fácil para el mundo del deporte en general. Y el mundo del fútbol, obviamente, no se escapa de ello. Parones en las ligas, estadios cerrados, pruebas periódicas, pretemporadas raras y 5 cambios por partido son una pequeña muestra de los cambios que ha sufrido el deporte rey a la hora de afrontar la pandemia. Y también ha afectado a Sports Interactive, como no, viéndose obligados a sacar el juego un mes más tarde de sus fechas habituales.

Eso no quita para que ellos mismos hayan declarado que tampoco les ha afectado demasiado, más allá de haber tenido que trabajar desde casa. Pero sí que es verdad que este Football Manager 2021 se siente muy poco distinto a su predecesor, al menos superficialmente. Lleva pocas novedades de «renombre», centrándose en añadidos de calidad de vida, lo que no significa que sea una repetición respecto al juego del año pasado.

Y hablamos de la superficie, porque probablemente la mayor novedad es la que se ve menos. Hablamos del motor de partidos, que se ha visto mejorado de forma importante. Ahora los jugadores son más conscientes del espacio que les rodea, haciendo menos retenciones absurdas de balón frente a la presión rival, por ejemplo. ¡He visto pases de la muerte! Pocos, pero es un comienzo.

Veremos a jugadores pasando más el balón en vez de disparar desde posiciones imposibles. O defensas mejor colocados. O mejores jugadas trenzando desde el centro. Veremos un mayor número de penaltis convertidos -antes había una absurda cantidad de penaltis fallados-, y defensas mejor colocados. En general, notaremos aún más como nuestras instrucciones se reflejan en el partido, con carrileros desdoblando a interiores que se meten hacia adentro, o extremos centrando. En general, el motor de partidos se siente mejor que nunca, y, sin duda, es el cambio más importante del juego.

De la misma manera, otro añadido poco visible es sin duda la velocidad de procesado. Esta nueva entrega es, sin duda, la más rápida a la hora de procesar los días siguientes, cosa que agradeceremos, ya que a nadie le gusta tener que estar mirando el móvil mientras van pasando los días en el juego.

El VAR seguirá en nuestras vidas, aunque ni con esas acierten siempre.

Quizás el siguiente añadido más interesante es la remodelación del sistema de ojeo y, en menor medida, de contrataciones. Esta vez los ojeadores se reunirán periódicamente con el manager para hablar del estado de la plantilla y sus necesidades a la hora de ojear. Estas reuniones serán bastante productivas ya que tus preparadores te comentarán cuales son las areas más débiles de tu plantilla y te ofrecerán asignaciones respecto a ellas. Además, el manager podrá añadir otras posiciones, de forma que los informes recibidos se adaptarán a esas exigencias, además de la propia política del club -contratar a jugadores jovenes que luego se puedan vender, por ejemplo. Sí, se nota que jugaba con el Valencia-. La pantalla de ojeo se ha reorganizado y se ha añadido un nuevo rol de analista, que ayudará a diferenciar los ojeos entre los partidos y en general.

También se han añadido más condiciones de negociación en las contrataciones, además de haber adaptado el mercado del juego al del COVID, haciendo que en los primeros años la cantidad de dinero movida sea menor a la usual, y que hayan más posibilidades de conseguir jugadores cedidos con obligación de compra, un tipo de fichaje que poco a poco se va extendiendo más en el mundillo.

Un detalle interesante en este sentido son las reuniones con los agentes. Ahora podemos hablar con los agentes de un jugador antes de intentar acometer su fichaje, de forma que podamos tantear su interés en llegar a nuestro club o las pretensiones que demandará. Si sabemos que va a exigir un sueldo o un rol determinado, quizás no nos interese perder el tiempo negociando con su club.

A nivel de táctica, se ha hecho mucho hincapié este año -y en el juego lo veremos bastante- en los «goles esperados», o en inglés, «expected goals» -de donde vendrán las siglas xG que veremos-. Siendo un indicador de lo bien que lo hemos hecho en el partido, los goles esperados no siempre son los goles marcados, por lo que más de una vez el resultado no se corresponderá con lo visto en el terreno de juego. Lo que viene siendo fútbol, vamos. Aún así, es una nueva herramienta que se nos ofrece para analizar nuestro rendimiento en los partidos, y se agradece. Y siempre preferiremos perder con más goles esperados que el rival, que con menos, porque nos indicará que vamos por el buen camino.

Otro añadido interesante son los gestos. Ahora, tanto en las charlas con los jugadores como en las ruedas de prensa podremos realizar gestos corporales. Por ejemplo, contestar una pregunta capciosa mientras damos un puñetazo en la mesa, o intentar calmar a ese jugador que te está pidiendo más minutos con un par de palmadas en la espalda. Esos gestos reforzarán el sentido de lo que estemos diciendo en ese momento, para bien o para mal. Por ejemplo, quizás haya quien no se tome especialmente bien que le digas con una sonrisa en la cara que no le vas a aumentar el contrato. Aunque, en general, con sentido común, ayudan a calmar a tus jugadores cuando están inquietos o preocupados.

Esos gestos serán variados, e irán desde la comentada palmada en la espalda, hasta tirar una botella de agua en el vestuario si estamos especialmente enfadados tras un partido. Abrir los brazos para aplacar los ánimos del contrario, negar con la cabeza o con el dedo… hay multitud de gestos en este sentido. También resulta curioso comentar que hubo una encuesta por parte de Sports Interactive sobre si el COVID tenía que tener impacto en los gestos de este Football Manager 2021: ¿damos la mano o el codo?. Por aplastante mayoría se pidió que pudiéramos seguir dando la mano, señal de la normalidad que todos andamos buscando en estos tiempos.

Hablando del COVID, desde Sports Interactive se ha tenido en cuenta la pandemia, pero solo hasta cierto punto. Hemos hablado del mercado anteriormente, pero no se queda solo en eso. El primer detalle a comentar son las fechas, y es que este año el periodo de fichajes acabó el pasado 5 de octubre, en vez del 1 de septiembre como es habitual, y así lo refleja este Football Manager 2021. También tendremos la posibilidad de realizar 5 cambios en 3 tandas en la liga española. Pero siendo una circunstancia temporal, estas normas solo aplicarán el primer año, la segunda pretemporada ya se habrá vuelto a la normalidad.

Pero, en una decisión totalmente consciente, en Sports Interactive se decidió que no iban a cerrar los estadios. Por lo que seguiremos viendo a gente en las gradas, y cobrando sus abonos y sus entradas. Hubiera sido curioso ver como los estadios se iban abriendo poco a poco y el aforo iba aumentando a medida que pasaba la temporada, pero es una decisión de SI en aras de dotar al juego de normalidad, y es una decisión respetable.

En general, como viene siendo habitual en los últimos años, esta nueva entrega de la saga no es una revolución, más bien una evolución de lo que ya vamos viendo. Pero conforme se agregan características a lo largo de los años, la curva que representaría el número de añadidos -ya que las curvas están de moda últimamente- acaba encarando lo que sería una asíntota horizontal, y su derivada cada vez tiende más a 0. Esta pedantería simplemente significa que la curva cada vez está más plana y el número de añadidos es menor cada entrada, cosa normal por otro lado, ya que el juego es sumamente completo.

Aunque se echan en falta, título tras título, algunas cosas. Y aquí quiero destacar las jugadas a balón parado, que ya llevamos años en los que hace falta una buena remodelación de todo el sistema, que se siente arcaico, antiintuitivo y desfasado. Seguimos sin poder diseñar jugadas a balón parado, simplemente colocamos a los jugadores en unas posiciones determinadas y decidimos si lanzamos en largo o en corto.

También cabe comentar que, como en años anteriores, la liga española -entre otras- no está licenciada. Esto quiere decir que los nombres de los equipos y las competiciones no son los reales. En general se ha intentado mantener nombres parecidos, siendo que el Valencia CF es «Valencia» a secas, o el Atlético de Madrid es «A. Madrid», pero otros, como el Real Betis se han transformado en «Real Hispalis». Por suerte, es algo que a poco que tengamos un poco de maña con el PC podemos solucionar, y existen ficheros de descarga que nos añaden nombres y escudos reales al juego fácilmente. De hecho, la partida que veis en estas capturas hace uso de ellos.

Además, el juego es fácil. Lo viene siendo realmente desde hace años, pero es algo que hay que comentar. Se entiende que es para que quien quiera coger a su equipo favorito de Segunda B pueda conseguir su sueño de acabar ganando la Champions con él en menos de diez años, pero eso que a todas luces sería irreal y prácticamente utópico en la mayor parte de casos, es totalmente factible aquí. Yo jugando con el Valencia quedé segundo al final de mi primera temporada sin despeinarme. ¿Veis al Valencia de este año haciendo algo así?

Aún así, sigue siendo el rey, tanto por incomparecencia del rival como por sus propias virtudes. Porque no nos engañemos, el juego, tenga más añadidos o menos, sea más fácil o menos, es excelente. Y con eso nos tenemos que quedar.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Cosmocover