Cuando nos llegó este juego a la redacción, me apresuré a pedírmelo para analizar, ¿por qué? no lo sé, quizás porque tenía ganas de empezar mi descenso a los más oscuros y remotos círculos del infierno y por el poco aprecio que le tengo a mi salud mental. Wanking Simulator -que no walking-, que así se llama la obra de la que voy a hablar a continuación, llega a Steam de la mano de Mrciatsku y Ultimate Games, y el título del juego creo que ya lo dice todo.

Lo primero que nos vamos a encontrar nada más iniciar el juego va a ser un mensaje de advertencia en el que nos dice que este juego no pretende ofender en ningún aspecto a la comunidad LGTB ni a ningún otro colectivo, algo que ya de primeras no inspira demasiada confianza respecto al contenido que nos vamos a encontrar. Respiro hondo y le doy a continuar, estoy preparado para lo peor y ya no tengo nada que perder.

Wanking Simulator, como su propio nombre indica, es exactamente eso: un simulador de pajas. Winston Gay, que así se llama el protagonista -Armando Gay en español-, se dedica a recorrer los escenarios medio en cueros con el objetivo de escandalizar a la máxima población posible, y eso incluye tanto a hombres como mujeres, a inocentes transeúntes como a miembros de la iglesia o incluso a las fuerzas del estado, todo le vale a Winston para cumplir con su objetivo y salirse con la suya.

El modo historia toma cierta inspiración de la saga Postal, más concretamente de Postal 2, un juego que ya en su día también causó polémica debido a su violencia gratuita y un protagonista con un increíble desprecio por la vida humana. Pero aquello fue en 2003, la sociedad ha cambiado mucho en estos 17 años y ya no es tan mojigata, ¿o lo es más todavía? Sea como sea, este modo historia nos lleva a la ciudad de Gay bay -ahora entiendo la advertencia inicial-, «la peor ciudad del mundo llena de terroristas y mala gente» según Winston, ciudad de la que fue expulsado y ahora quiere volver para recuperar su casa y vengarse de todos los que le hicieron la vida imposible.

En el modo historia tendremos que cumplir una serie de misiones que recuerdan una vez más al juego de Running With Scissors en su formato, tales como robarle la biblia a un cura, ir al instituto a «tener una charla» con nuestro antiguo profesor o consumir LSD para enfrentarnos -físicamente- a nuestros demonios internos. Tendremos un conjunto de zonas de mundo abierto en las que podremos colarnos en los domicilios y liarnos a patadas y puñetazos con todo. En este aspecto también coge ideas de Goat Simulator, pues crear el caos y destrozarlo todo también nos reporta puntos.

Pero el ataque estrella de nuestro protagonista es, como no, el esperma mortal. Winston cuenta con dos barras de energía, una de mana y otra llamada «espermoarsenal». La primera nos permite lanzar ataques especiales tales como explosiones, invocar un pony asesino -en serio- y otro tipo de habilidades, mientras que la segunda nos permitirá usar nuestro preciado fluido corporal como un arma más en forma de manguera a presión letal.

¿Y cómo rellenamos dicha barra? pues tocando la zambomba en público, más concretamente debemos acercarnos a nuestras víctimas inconscientes -o muertas, lo cual es aún más grave- y masturbarnos sobre sus cuerpos inertes, lo que hará que poco a poco se vaya rellenando la barra. Este gesto ya de por sí puede parecer de mal gusto y muy grave teniendo en cuenta como está la sociedad hoy en día con dichos temas, pero tenemos otras formas de rellenar la barra como por ejemplo destrozar el mobiliario urbano, pero ninguna proporciona tanto aumento como la ya expuesta.

La verdad es que Wanking Simulator sabe bordear perfectamente la línea entre lo desagradable y lo delictivo sin llegar a cruzarla en ningún momento, de hecho su autor se lo tiene muy bien aprendido para evitar problemas legales. Para empezar no vamos a ver ningún desnudo ni genitales de ningún tipo en todo el juego, nuestro protagonista corretea por ahí sin ropa pero con unos shorts cubriendo sus partes íntimas, al igual que el acto de masturbación, en el que lo único que se muestra es la mano simulando dicho gesto pero sin llegar a mostrar nada provocativo. En ese aspecto no es mucho más polémico de lo que pueda llegar a ser un Grand Theft Auto por ejemplo, todo depende de la moral de cada uno y de sus actos en el juego.

Y no lo vamos a negar, el juego es divertido y entretenido, al menos durante la primera hora, tras ese tiempo ya hemos visto todo lo que tiene ofrecer en lo jugable y se empieza a hacer repetitivo. Hacer el cafre por los niveles está bien para un rato, pero si queremos jugar «en serio» superando las misiones y completando el modo historia lo vamos a tener difícil debido a su elevada dificultad. Cuantos más destrozos hagamos y personas eliminemos, más policías vendrán hacia nosotros con tanta fuerza y rapidez que acabaremos muertos en muy poco tiempo, eso sumado a la turba de ciudadanos que también intentarán agredirnos, con lo que al final estamos más centrados en sobrevivir a las oleadas de enemigos que nos van llegan cual Serious Sam que en avanzar en la historia.

Tengo que admitir que a pesar del tipo de juego ante el que estamos, he encontrado bastante más contenido del que me esperaba. Además del modo historia, contamos con otros tantos igual de variados que aportan algo de rejugabilidad al título. Entre los modos extras tenemos también los desafíos, donde tendremos que cumplir una serie de objetivos dentro del tiempo límite, modo sandbox que nos permite jugar a nuestras anchas sin presiones y sin objetivos, modo arena en el que nos enfrentaremos a oleadas de enemigos y finalmente el modo parkour, que nos llevará a escenarios en los que tendremos que llegar de un punto a otro haciendo uso de nuestras habilidades y armas.

Quizás el apartado gráfico es uno de los más perjudicados, con un aspecto visual flojo y muy genérico que no destaca en nada, al igual que las animaciones y las físicas que tampoco son gran cosa. El rendimiento por su parte es bastante pobre, con ralentizaciones constantes fruto de una mala optimización. En cuanto al sonido, cumple sin más a pesar de no ser una maravilla, al menos contamos con doblaje inglés y música llamativa, aunque hay que decir que el sonido del «acto» en sí se hace muy pesado y acaba cansando casi al mismo instante de escucharlo.

No me quiero despedir sin hablar de la reciente actualización que ha recibido el juego, capaz de mostrar la poca vergüenza del autor pero a su vez una capacidad de reacción y desarrollo como pocas veces he visto. La nueva actualización añade una nueva campaña ambientada en China, en la provincia de Wankhan -ya os estáis imaginando por dónde van los tiros-, en el que tendremos que hacer que los habitantes cumplan con la cuarentena obligatoria debido al peligroso virus Pajid-19 -os juro que no me he inventado nada-. Aquí encontraremos nuevas misiones tales como conseguir medicinas o apalizar a un grupo de chavales que están haciendo un campamento en el bosque, al tiempo que permanecemos dentro de la zona que rodea el perímetro para evitar contagiarnos y que nuestra salud disminuya. No sé qué pensar de este nuevo añadido, me limitaré a pensar que muy poca gente ha sido capaz de hacer algo así, en el mejor o en el peor sentido pero hay que admitir la valentía del creador al hacerlo.

Wanking Simulator es…irreverente y muy peculiar, vamos a dejarlo ahí. Quizás el contenido, la temática y lo que representa el juego pueda ofender y escandalizar a algunos, y es comprensible, pero si lo analizamos como juego en sí nos vamos a encontrar un juego bastante gamberro y desenfadado al que acudir cada vez que tengamos ganas de desestresarnos y destrozarlo todo a patadas. Wanking Simulator no es un gran juego y nunca ha pretendido serlo, solo se trata de un experimento gamberro y como tal cumple su función, así que no le pidamos peras al olmo.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Ultimate Games