Ys es una de las franquicias japonesas de RPG de acción más longevas de la industria del videojuego y una de las más desconocidas en occidente incluso a día de hoy. En 1987 llegaba al mercado Ys I: Ancient Ys Vanished de la mano de Nihon Falcom para el microordenador japonés NEC PC-88 y posteriormente fue portado a otros sistemas. Los dos nombres detrás de este título que iniciaba una franquicia aún vigente hoy en día eran Masaya Hashimoto y Tomoyoshi Miyazaki -los mismos que después de Ys III abandonarían Nihon Falcom y crearían su propio estudio llamado Quintet-. También podemos ver que uno de los compositores que firmaban la banda sonora de esta primera entrega era Yuzo Koshiro, que no necesita presentación.

Con estos nombres es fácil de entender que Ys tuviera una buena aceptación entre prensa y público que dio lugar a un crecimiento de la franquicia en los sucesivos años. Pero quizá el arraigo de Nihon Falcom al mercado japonés -sus títulos que llegan a occidente a día de hoy son muy de nicho- y su caótica estrategia de lanzamiento -entregas muy repartidas en distintos sistemas, remasterizaciones y remakes frecuentes, varias entregas que no fueron lanzadas en occidente, tres versiones distintas para Ys IV, etc.- no permitieron que Ys siguiera el camino de otras grandes franquicias de RPG y quedase relegada a un segmento de mercado más reducido que al que por potencial le correspondía.

Desde su creación a mediados de los años ochenta, esta franquicia ha evolucionado desde sus raíces de acción y exploración simple hacia aventuras cada vez más ricas en narrativa, aunque siempre el enfoque ha sido su jugabilidad. En el centro de esta saga siempre está Adol Christin, un aventurero de cabello rojo cuyo impulso incansable por descubrir nuevos lugares y misterios nos ha acompañado a lo largo de más de una docena de entregas. Cada juego de Ys ha añadido su parte a ese legado: unos con historias más profundas, otros con sistemas de combate más refinados, y casi todos con una banda sonora sobresaliente y un apartado visual comedido.

Dentro de ese linaje, Ys: Memories of Celceta -el título original en el que se basa esta remasterización- representa la cuarta entrega canónica de la serie, siguiendo la línea oficial de Nihon Falcom. Cabe destacar que, aunque existen otros títulos llamados Ys IV: Mask of the Sun e Ys IV: The Dawn of Ys, desarrollados por terceros -Tonkin House uno y Hudson Soft el otro- en los años 90, Falcom no los considera parte de la continuidad oficial. En Celceta, Adol despierta con amnesia en la misteriosa tierra que da nombre al juego y debe explorar sus bosques, descubrir quiénes son sus aliados y reconstruir sus recuerdos mientras enfrenta diversos peligros.

El original -lanzado inicialmente en PlayStation Vita y después adaptado a otros sistemas- fue bien recibido por quienes lo jugaron. Muchos elogiaron su combate dinámico y satisfactorio, en el que alternar entre personajes y combinar habilidades es bastante ágil. La exploración se destacó por ofrecer un sentido de aventura genuino en lugar de guiarnos de la mano, el juego nos invita a pensar en nuestra ruta, a enfrentar mazmorras exigentes y a explorar cada rincón del mapa. Todo ello se apoyaba en una banda sonora sobresaliente -como todo lo que hace el Falcom Sound Team jdk-, elevaba los momentos de tensión y exploración a algo más memorable. La narrativa, aunque poco compleja, encajaba con la identidad de Ys, que siempre se ha enfocado más en la jugabilidad, hasta las últimas entregas donde ha empezado a recibir tramas más elaboradas.

Con Ys Memoire: Revelations in Celceta, lo que tenemos es esencialmente esa misma experiencia trasladada y revisitada para Nintendo Switch, acompañada de algunos retoques llamativos especialmente en el apartado musical. Esta versión presenta el juego con la posibilidad de disfrutar tanto la banda sonora original como una versión regrabada y reinterpretada, lo cual es un acierto para quienes, como nosotros, sentimos que la música es parte esencial de la identidad emocional de un Ys. Poder alternar entre la sensación clásica del original y una nueva perspectiva sonora aporta algo fresco sin desvirtuar lo que funcionaba.

En cuanto al juego en sí, Revelations in Celceta mantiene intacta la esencia que hizo brillar al original, el combate sigue siendo rápido y exigente, con un sistema por equipos que te invita a pensar en cómo encajan mejor tus personajes entre sí. La exploración sigue siendo la gran protagonista, con un sistema de mapeo que refuerza esa sensación de estar desentrañando un mundo excitante y algo peligroso. Donde sí se perciben las diferencias es en cómo la remasterización refuerza la presentación general, ajustando ciertos aspectos visuales y, sobre todo, dando un nuevo tratamiento a la música que, si tienes cariño por las composiciones clásicas de la saga, puede resultar una de las razones más interesantes para revisitar esta aventura.

Eso no quiere decir que todo sea perfecto. Algunas sensaciones del original, como cierta repetitividad en segmentos de mundo abierto o una historia que a ratos se siente más funcional que impactante, siguen presentes aquí. El ritmo narrativo puede sentirse desigual comparado con entregas más recientes de la franquicia, y hay momentos en que uno desea un poco más de profundidad en la manera en que se cuentan ciertos eventos o se exploran temas. Pero estas críticas nacen más de comparaciones con el estado actual de los RPG modernos que de defectos reales de este juego en sí: Celceta fue y sigue siendo una obra sólida, y esta remasterización no altera la fórmula fundamental, sino que la pule y la adapta para una audiencia que quizá nunca tuvo la oportunidad de jugarlo antes.

En general, Ys Memoire: Revelations in Celceta es una excelente oportunidad tanto para quienes se acercan por primera vez a esta parte de la saga como para veteranos que quieran revivirla con un toque renovado. Su estilo de combate, la libertad que ofrece la exploración, y la dualidad de bandas sonoras lo hacen una experiencia que respeta profundamente lo que el original hizo bien, a la vez que aporta pequeños elementos que refrescan la aventura sin traicionar su espíritu. Para un jugador que busca un RPG de acción vivaz, con una mezcla de historia clásica y mecánicas que han influido en entregas posteriores, esta remasterización es una recomendación fuerte: un puente entre el pasado y el presente de una serie que sigue demostrando, entrega tras entrega, su valor y su capacidad para sorprender incluso a quienes ya conocen sus fundamentos.