«La democracia es como un valioso jarrón de la dinastía Ming. Es tan preciosa y bella, como frágil. Por ello, debemos de desconfiar de quienes dicen respetarla y amarla, pero entran al congreso con pistolas en sus manos»
– Jesucristo –
Tal vez sea cierto que fuerzas suprahumanas quedan por encima de nosotros. Durante esta semana no solo se cumplían cuarenta y cinco años de un suceso muy poderoso para la España contemporánea, como es el intento de golpe de estado del 23-F, sino que el mismo día que el actual gobierno de nuestra nación decide desclasificar más documentación -que no toda la existente- sobre aquel suceso, el cabecilla sino directo, más mediático, fallece. El deceso de Antonio Tejero a los 93 años de edad, es una ocasión para recordar… ¡Que fue protagonista de un videojuego!
El Golpe es un videojuego ambientado en el 23 de febrero de 1981, donde el otrora teniente coronel Antonio Tejero Molina, intenta dar su golpe de estado, en forma virtual.

Software Center fue una compañía hispana que tuvo el buen ojo de aprovechar el filón que el software del ZX Spectrum podía dar. Tanto como distribuidora como desarrolladora de videojuegos. No será de las más brillantes y recordadas de <carraspeo para aclarar la garganta> La Edad de Oro del Software Español. Aunque hoy día justamente juegos como este El Golpe hacen que sea vigente.
Lanzado en 1984, podemos paralelizar muchas cosas de aquella época con la actual. Empezando con que este juego se creó con solo dos personas, X. Verdu y A. Buttikofer. Luego, la libertad creativa para tocar un tema tan polémico en ese momento, y seguramente en el actual, encima teniendo de protagonista al ‘malo’ del asunto. Y se podría completar con el bajo precio del juego, 1.800 pesetas, que hoy día son menos de doce euros ¡Y en formato físico encima!
Se redondea con una portada tan llamativa como original, aprovechando que el fenómeno Pac-Man aún estaba vigente, y lo seguiría estando en los años próximos.

Lo curioso es que el juego opta por un aspecto realista de sus personajes, frente a esas formas ‘pacmanianas’ que nos presenta la portada y manual de juego, creando un contraste artístico interesante. Sí, El Golpe es un juego de matices y capas. Esperamos aquí desentrañar algunas.
Lo primero, el juego se programo en el ahora tan sonoro ‘código máquina’. Es decir, ‘hablar directamente con el hardware escribiendo’. El lenguaje de programación BASIC permitía tanto que chavales hicieran sus propios programas sencillos, por supuesto juegos también, como es incluso usado hoy día en los centros de IA que tan mala fama tienen. Esto demuestra tanto facilidad como versatilidad para tareas de alta complejidad. Y precisamente, El Golpe combina ambas facetas del BASIC.

Aquí tenemos la parca y efectiva introducción visual. Porque encima, el juego se permite usar ¡Voces digitalizadas! El Golpe hace gala durante sus niveles de las dos frases más emblemáticas de Antonio Tejero, con una calidad sonora encomiable, forzando el chip de audio del ZX Spectrum.
Programar en BASIC tenía sus ventajas claras. Lo primero, tenemos un dibujado de sprites de calidad, como veis arriba, con las figuras clave del evento del 23-F. Lo segundo, se gestionaba muy bien el color de esta aparentemente limitada máquina y no teníamos el tan famoso y triste ‘baile de atributos’, o ‘color clash’ que nos metieron en vena los anglos. Que los sprites no eran trasparentes y se confundían con los escenarios, vamos.
Ya en la primera pantalla de El Golpe tenemos desafío y diseño inteligente. Manejando a Tejero, debíamos entrar en el Congreso de los Diputados, evitando las fuerzas de seguridad férreas que lo protegían, rememorando la situación real prácticamente. Solo movernos, pero con astucia. No era Metal Gear, no le hacía falta.

De nuevo comparando con la realidad, esta es la parte más difícil del juego, ofreciendo realismo frente a una curva más ‘de videojuego’. Insisto, puro diseño indie actual hace más de cuarenta años.
Una vez hemos entrado, debemos ‘someter’ a los políticos más prominentes de aquel momento. Empezamos con Felipe González. Y ya tenemos mecánicas de cálculo y evasión elaboradas, jugando con los pasajes y buscando la forma adecuada de capturarlo… obviamente, sin muerte. No hay disparos en El Golpe, solo astucia.

La siguiente sección nos propone la captura del Presidente del Gobierno de aquél entonces, Santiago Carrillo. Y ahí debemos conseguir distintas llaves, portando solo una en cada momento, para abrir esa puerta tricolor, evitando las medidas de seguridad. Tejero fue un estratega nato, y lo notamos durante todo el juego.

Tras el éxito, se nos proponía ya la reducción de Manuel Fraga Iribarne, el lider de Alianza Popular. De nuevo, recogida y uso de llaves, pero con el fin de abrirnos un camino seguro ante los distintos peligros, de velocidad propia cada uno.

Y el «Final Boss» era nada menos que Adolfo Suarez, el primer presidente de nuestra democracia. En aquel momento, ex-presidente, tras su dimisión, recayendo la presidencia de España en Carrillo. Esta fase proponía una búsqueda, ensayo-error, reflejos… El Golpe es un claro pionero en muchas cosas.

Su captura nos ofrece uno de los primeros giros de guion de la historia del videojuego, El Golpe fue muy vanguardista. No entraremos aquí en ello, pero es interesante ver como nuestra derrota al fallar en el juego se paraleliza con el triunfo al final del juego.
Habría mucho más que contar de todo esto, videojuego y asunto real. Es interesante ver un título con mecánicas tan vanguardistas y su planteamiento técnico, donde hasta grandes figuras de este arte le han reconocido inspiración. Shigeru Miyamoto terminó confesando hace unos años que El Golpe le ayudó a plantear el primer The Legend of Zelda, cuando su intención primigenia era que fuera lateral como pasó en Zelda II: The Adventure of Link. Palabras mayores, sobre todo viendo lo que realmente funcionó en la franquicia en su faceta 2D.
El Golpe fue un juego curioso, irreverente y paródico, donde sus responsables no pretendían politizar y hacer ideología.

La reflexión final de esta entrada para quienes sean españoles, o habiten en nuestro país, es que debemos agradecer mantener una democracia. Si aquel golpe de estado hubiera cristalizado, no podemos saber realmente como estaríamos 45 años después ¿Quizás vivir en un país que penaliza el autoconsumo energético?¿Que cambia de ley de educación según los designios de cualquier persona random?¿Que obligaría por ley a instalar una baliza de escasa visión y seguridad, y seguimiento centralizado en vehículos? Afortunadamente, España es una democracia plena
¡A TOPE ESPAÑA!
