Empezar un análisis hablando una vez más de la riqueza de oferta y propuestas en el mundo del videojuego actual es ya hasta redundante, así que disculpadnos. Pero cuando tenemos una propuesta interesante y hasta valiente como Dimhaven: The Lost Source, es lo primero que nos puede venir a la mente. Porque el tipo de juego que plantea era algo muy valorado pero también, muy de nicho, hace no tanto tiempo. Hoy día, con esa variedad patente, con mejores medios para ofrecerla y un público mucho más amplio, hay agua en la piscina para lanzarse y poner medios en el salto.

Estamos ante otra propuesta basada en los retos de lógica, una aventura de puzles siendo más escuetos. Una bastante buena, al menos a juicio de esta casa. Pero además, una aventura desafiante donde sus propios responsables avisan que el nivel de reto es alto, que entren aquí solo quienes gusten de verdad de los juegos de exploración y rompecabezas, frente a plantear algo más suave donde más usuarios quepan. De ahí el hablar antes de valentía en su propuesta. 

Hacía nada menos que diez años que los húngaros Zadbox Entertainment lanzaron su primer y hasta ahora único proyecto, Quern: Pensamientos Inmortales. Un juego con muchos parecidos a este nuevo Dimhaven: The Lost Source. Ambos parten de una inspiración en el Myst trasladado a 3D, donde la exploración y resolución de rompecabezas, mecanismos y situaciones encadenadas van resolviendo la aventura, frente a ir reto a reto. Además, también utilizan el mismo planteamiento de entornos solitarios y evocadores, con algunas gotitas de temor e incertidumbre, pero donde predomina un fascinante encanto por lo que vamos viendo y descubriendo.

Mencionar que en este segundo proyecto vuelven a contar con Blue Brain Games para apoyarles en la publicación, entendiendo que esto ayudará a que este juego llegue a consolas en el futuro, como ya sucedería con Quern y el tiempo que hubo desde su lanzamiento en PC, hasta su llegada incluso a PlayStation 5. Además los controles y sistemas de juego de Dimhaven: The Lost Source están ya adaptados al juego con pad desde este lanzamiento en PC, aunque hay que mejorar eso como luego comentaremos.

Entrando directamente en el juego, Dimhaven es una isla ficticia situada en alguna parte de Europa del este. Allí se dirige la empleada de museo Emily Ravenstone, en busca de noticias sobre su tío desaparecido. Su llegada a la isla es tremendamente aparatosa, y el abandono que allí encuentra, así como la tecnología retro-futurista, nos puede recordar poderosamente a la saga Bioshock. Pero el temor, que no la incertidumbre, se diluye con la agradable iluminación y, sobre todo, la música tan apaciguante como apropiada. Porque tomando la base de Myst y lo que llegaría después, vamos a dar muchas, muchas vueltas. O quizás no tantas para quienes son más duchos en este tipo de juegos. 

Aquí la recomendación es probar la demo, disponible permanentemente en Steam. Muestra el primer escenario y nuestro objetivo es lograr superar los sistemas de seguridad y de identificación de las entradas de la isla. Además de lidiar con una gaviota gamberra.

El juego se basa en localizaciones conectadas, que quedan bloqueadas una vez accedamos a la siguiente. Esto contrasta con otros juegos donde tenemos escenarios amplios globales que llevan a otros más concretos. Tras resolver nuestros problemas con la gaviota y las credenciales de identificación, llegaremos a la ciudad de Dimhaven. Otrora una urbe llena de vida, ahora casi deshabitada. Resolver la cadena de eventos, dilemas y puzles allí nos llevará más cerca de nuestras respuestas y a otros escenarios cada vez más fascinantes y desconcertantes.

Y como habíamos introducido, Dimhaven: The Lost Source propone retos crecientes, mucha reflexión y conexión. Pero la manera de jugar es afortunadamente sencilla, moviéndonos en primera persona, sin comandos de acción ni combate, centrándonos en la exploración, la interacción, nuestro inventario, y sobre todo, la cámara de fotos.

Hoy día todo el mundo tiene un «ordenador de bolsillo» con cámara y bloc de notas. Pero es mucho mejor cuando podemos guardar, fotografiar, anotar, y hasta dibujar dentro del mismo juego. La cámara de fotos es mucho más que un añadido útil. Porque podemos tomar las fotos a la manera que nos sea más cómoda, para luego observarlas en cualquier momento, incluso teniendo una foto en la mano mientras resolvemos algún rompecabezas, y usar distintos rotuladores de colores para hacer anotaciones, esquemas y dibujos.

Los retos se sienten bien trazados y lógicos dentro de que vamos a tener que hacer siempre algún desafío hasta para abrir una simple puerta. Pero no estamos ante un ‘pon tres joyas, dos emblemas, y cuatro fichas de ajedrez para abrir este armario/puerta/activar maquinaria’. La forma en la que vamos avanzando se siente orgánica. Por supuesto, siempre dependerá de la cabeza de cada jugador, pero algo a tener en cuenta es que tenemos un sistema de pistas al que recurrir en cualquier momento PERO que no siempre nos resolverá todas las situaciones. En pocas ocasiones nos sujetará la manita, para que nosotros con la otra resolvamos lo que toque. Se agradece mucho esto. Por supuesto, en otros puzles y situaciones sí nos dará la solución total y directa, pero previamente nos soltará algunas pistas para que intentemos llegar a ella por nuestra cuenta.

Y la variedad de esos rompecabezas también es interesante. Ya nos podemos imaginar que lo mismo debemos llegar a combinaciones numéricas, aprender a manejar mecanismos, puzles de conectar elementos o mover otros para completar algún esquema… Incluso una interesante intriga durante una partida de cartas. 

Dimhaven: The Lost Source es también una experiencia muy atmosférica. Su diseño artístico combina con mucho acierto toques muy modernos, como la iluminación, el tono fotorrealista, con texturas y elementos deliveradamente muy pixelados, que lejos de afear nada, crean un contraste visual muy logrado. Y como se ha dicho, la música y el sonido están lo bastante conseguidos tanto para ambientar, como para crear una experiencia agradable dando paseos y rompiéndonos la cabeza.

Al respecto de eso, si ya ofrecer una duración aproximada no es fácil, en este tipo de juegos es aún más complicado. Porque no solo dependerá de la materia gris de cada cual, sino de como usemos el sistema opcional de pistas. Por lo que va cayendo estos días, hay gente que ha terminado el juego en unas siete horas, otros en diez, subiendo más si le damos muchas vueltas y somos tozudos. Lo bueno es que con ese sistema de pistas y lo bien planteado de sus puzles, tendremos la experiencia que mejor nos cuadre. 

Y nunca sobra comentar que la muy necesaria traducción al español ha quedado bastante bien, afectando también a la rotulación en distintos mecanismos, aunque muchas notas y textos se ofrecen tal cual en inglés -las escasas voces del juego tienen doblaje inglés- con la traducción al lado.

Como curiosidad y ya comentamos, Dimhaven: The Lost Source tiene un manejo muy decente con pad, entendemos enfocado a su lanzamiento en consolas. Pero ahora mismo, con el mando no es tan cómodo hacer algunas acciones, como manejarse con el álbum de fotos y superponerlas durante los puzles. También, hay acciones que se sienten menos pulidas, que hemos tenido la sensación de que no se podía hacer tal o cual cosa, cambiando por completo al volver al teclado y al ratón -la transición es rápida incluso con el mando conectado- y pudiendo lograr acciones que parecían no conseguirse con el mando. Que podamos manejarnos con el teclado para movernos, y el ratón para interactuar, demuestra que no hay muchos botones en juego, y que esas acciones engorrosas o no resueltas, no debería ser complicado pulirlas para que hasta un usuario de PC con amor al mando tenga una experiencia satisfactoria.

Concluimos entonces que Dimhaven: The Lost Source es un excelente juego de puzles, conducido con buena mano, con retos muy inteligentes con mucha base lógica, y una dirección de arte bella y muy inmersiva.