Han pasado dos décadas desde el lanzamiento de The Elder Scrolls IV: Oblivion, un juego que marcó un punto de inflexión en el género del rol occidental y que convirtió a Cyrodiil en uno de los mundos abiertos más recordados de su generación junto a Skyrim. En 2025, Oblivion Remastered recuperó aquella aventura con una importante renovación visual y algunas mejoras destinadas a hacer más accesible su experiencia sin alterar los pilares sobre los que se construyó el clásico de Bethesda. Ahora, la llegada de esta remasterización a Nintendo Switch 2 añade una nueva dimensión a la propuesta: poder recorrer Cyrodiil de forma portátil con esta revisión visual del juego.
Si algo impresionaba en The Elder Scrolls IV: Oblivion era precisamente ese primer momento en el que abandonábamos los túneles iniciales y contemplábamos por primera vez la inmensidad de Cyrodiil. En 2006, aquel mundo abierto representaba uno de los grandes saltos técnicos de su generación y demostraba hasta dónde podía llegar el hardware de la época. Casi veinte años después, el impacto visual ya no puede ser el mismo, pero la remasterización consiguió recuperar buena parte de aquella sensación gracias a una reconstrucción realizada sobre Unreal Engine 5, y ahora Switch 2 se enfrenta al reto de trasladar ese enorme mundo a un hardware inferior.
Y lo hace con una adaptación especialmente interesante por las circunstancias. Oblivion Remastered funciona en Nintendo Switch 2 a 30 imágenes por segundo, con una resolución de hasta 1080p en modo sobremesa y 900p en portátil, apoyándose además en DLSS para mantener una calidad de imagen elevada. También se han incorporado funciones propias de la consola, como controles táctiles, giroscópicos y control mediante ratón con el Joy-Con 2. Pero lo más sorprendente es que, pese a las inevitables reducciones en determinados elementos visuales, esta versión consigue ofrecer una experiencia sorprendentemente estable para un título basado en Unreal Engine 5 que ya puso en serios aprietos a sistemas mucho más potentes. De hecho, parte del trabajo de optimización realizado para Switch 2 ha resultado tan interesante que Bethesda ha estudiado trasladarlo posteriormente al resto de versiones.

Uno de los aspectos más debatibles de esta remasterización viene derivado de este salto técnico, pues ha supuesto numerosos cambios en el apartado artístico que no siempre resultan demasiado fieles con el arte original. La iluminación consigue que el tono del juego sea radicalmente distinto y, donde antes había colores muy saturados y un exceso de bloom que en conjunto conseguían reflejar un ambiente de fantasía que daba mucha viveza al juego, ahora todo tiene un tono mucho más apagado y realista. Esto se ha llevado también a los modelados de los personajes, siendo algunas de las razas más fantasiosas, como los Khajiit, las más afectadas por los cambios.
Donde Bethesda ha sido más conservadora es en la modificación del núcleo jugable original, pues los sistemas de progresión, combate y exploración se han mantenido prácticamente inalterados. Esto a buen seguro va a generar opiniones divididas, pues, aunque algunos jugadores van a apreciar y a agradecer la fidelidad al juego original, es innegable que se podrían haber realizado mejoras sustanciales en determinados elementos que han envejecido y que hacen que el juego se sienta mucho menos refinado que otros títulos modernos o que el propio Skyrim de 2011.
El sistema de progresión de personajes sigue siendo uno de los elementos más característicos de Oblivion. A diferencia de otros RPG, donde los personajes suben de nivel exclusivamente por la acumulación de experiencia, aquí la progresión se basa en el uso constante de habilidades específicas. Cada acción realizada por el jugador contribuye al desarrollo del personaje, haciendo que el crecimiento sea orgánico y adaptado al estilo de juego. Sin embargo, este sistema también conlleva ciertas limitaciones: puede sentirse desequilibrado si no se gestiona correctamente, y algunos jugadores nuevos pueden encontrarlo menos intuitivo en comparación con las mecánicas de nivel más tradicionales.

Eso sí, una de las principales novedades jugables viene de la mano de intentar solucionar los problemas que este sistema de progresión causaba en conjunción con uno de los elementos más criticados del juego: el autonivelado de enemigos que sigue presente y que genera situaciones tan absurdas como ver a bandidos equipados con armaduras daédricas. En la versión original, cada habilidad solo contribuía a aumentar el atributo que la gobernaba, lo cual podía provocar que acabásemos con un personaje prácticamente inútil si subíamos demasiado niveles utilizando con frecuencia habilidades que no estuvieran vinculadas a los atributos importantes para nuestro personaje, mientras que en la remasterización tenemos mayor libertad para asignar al atributo que queramos los puntos obtenidos con cada subida de nivel.
El combate sigue manteniendo el enfoque original, combinando acción en tiempo real con mecánicas RPG clásicas. Los ataques cuerpo a cuerpo, el uso de armas a distancia y la magia son los pilares fundamentales del sistema de batalla, pero su ejecución aún presenta algunos inconvenientes. A pesar de la mejora en las animaciones, el combate sigue sintiéndose rígido, sin la fluidez que ofrecen títulos más recientes. En comparación con Skyrim, donde los enfrentamientos tienen un mayor impacto visual y mecánico, Oblivion Remastered se percibe como un título menos refinado en esta área. Además, el sistema de colisión sigue teniendo fallos ocasionales, lo que puede afectar la precisión de los ataques y generar situaciones frustrantes en combate.
La inteligencia artificial de los NPCs y enemigos no ha recibido mejoras significativas, lo que implica que los personajes siguen comportándose de manera errática en algunas situaciones. Esto es particularmente notable en el combate, donde los enemigos a menudo siguen patrones predecibles y pueden reaccionar de forma poco estratégica. Los NPCs también presentan diálogos con respuestas poco naturales, lo que hace que algunas interacciones sean menos inmersivas. Aunque esto contribuye al encanto clásico del juego, si esperabamos una IA más pulida podemos sentirnos decepcionados por la falta de mejoras.

El sistema de sigilo sigue presente y conserva su mecánica original, basada en el nivel de habilidad y la percepción de los enemigos. Infiltrarse en lugares restringidos o eliminar objetivos sin ser detectado sigue siendo una opción viable para los jugadores que prefieren un estilo de juego más sigiloso, pero la implementación del sistema sigue teniendo ciertos problemas. La detección de los NPCs a veces no responde de manera coherente, lo que puede hacer que el sigilo sea inconsistente en determinadas situaciones.
La exploración es otro de los pilares fundamentales del juego y sigue siendo uno de los aspectos más gratificantes de Oblivion Remastered. Cyrodiil sigue ofreciendo una gran cantidad de ruinas, castillos abandonados y mazmorras llenas de enemigos y tesoros ocultos, incentivando la exploración libre. Eso sí, ahora contamos con la posibilidad de correr en cualquier momento -a costa de nuestra barra de aguante-, algo que se agradece durante la exploración del mundo.
Bethesda ha realizado pequeños ajustes en la interfaz para mejorar la gestión del inventario y facilitar el acceso a información relevante sobre las habilidades del personaje. Aunque estos cambios ayudan a mejorar la experiencia general, el sistema de menús aún conserva ciertas limitaciones que podrían haber sido optimizadas para ofrecer una navegación más eficiente.

El apartado sonoro ha recibido mejoras significativas. La música original de Jeremy Soule ha sido remasterizada con mayor calidad de audio, lo que permite disfrutar de sus icónicas melodías con una fidelidad mejorada. Los efectos de sonido también han sido refinados, proporcionando una mayor inmersión en los distintos escenarios del juego. No obstante, las voces de los NPCs no han sido regrabadas, lo que significa que algunas líneas pueden sonar menos naturales en comparación con los estándares actuales de actuación de voz en los videojuegos.
Jugar Oblivion Remastered después de casi 20 años sigue siendo una experiencia llena de nostalgia y emociones encontradas, pero hacerlo ahora en Nintendo Switch 2 añade un atractivo que no encontramos en las versiones anteriores. Poder recorrer Cyrodiil en cualquier lugar, con todas las virtudes y defectos de la remasterización, resulta especialmente satisfactorio y demuestra hasta dónde puede llegar el nuevo hardware de Nintendo. Las mejoras visuales siguen permitiendo disfrutar de un mundo mucho más detallado que el del juego original, mientras que la posibilidad de jugar tanto en sobremesa como en portátil encaja especialmente bien con una aventura en la que podemos pasar decenas de horas explorando, realizando misiones y simplemente dejándonos llevar por lo que encontremos en nuestro camino.

Sin embargo, la nostalgia sigue teniendo una doble lectura. Oblivion Remastered conserva prácticamente intacto el núcleo jugable del título original, y eso significa que también conserva sistemas y mecánicas que han envejecido de manera evidente. El combate, la inteligencia artificial, el sigilo o determinadas decisiones relacionadas con la progresión pueden resultar un poco toscos para quienes lleguen por primera vez a Cyrodiil, pero al mismo tiempo son parte inseparable de la personalidad de esta aventura. La gran diferencia respecto a las primeras versiones de la remasterización está en que Switch 2 consigue ofrecer una experiencia técnicamente mucho más convincente de lo que cabría esperar de una adaptación de estas características, aun realizando sacrificios evidentes en calidad visual y manteniendo algunos problemas puntuales de estabilidad.
En definitiva, Oblivion Remastered sigue siendo una magnífica forma de regresar a uno de los RPG más importantes de su generación, y Nintendo Switch 2 añade una manera especialmente atractiva de hacerlo. No estamos ante una conversión perfecta ni ante una versión capaz de igualar visualmente a las plataformas más potentes, pero sí ante una adaptación sorprendentemente ambiciosa que mantiene la esencia de la remasterización y consigue llevarla a formato portátil con un rendimiento que, en determinados aspectos, resulta incluso más consistente que el que encontramos originalmente en otras plataformas. Para quienes ya disfrutaron de Oblivion, esta versión supone una excelente excusa para volver a perderse por Cyrodiil; para quienes nunca lo hicieron, sigue siendo una aventura con suficiente personalidad y calidad como para justificar el viaje, siempre que estén dispuestos a aceptar unas mecánicas que pertenecen claramente a otra época.
