En ocasiones, recurrir al término «metroidvania» para presentar un nuevo lanzamiento puede resultar una simplificación excesiva. Es cierto que Pampas & Selene comparte muchas características con este género, desde la exploración progresiva hasta la búsqueda de nuevas habilidades que permiten acceder a zonas anteriormente inaccesibles. Sin embargo, reducirlo a un nuevo exponente de la corriente neo-retro sería quedarse en la superficie, ya que detrás de esta aventura española encontramos un homenaje directo a uno de los grandes precursores de esta fórmula.

Antes de que Castlevania: Symphony of the Night popularizase definitivamente la fórmula que hoy conocemos como metroidvania, Konami ya había experimentado con una mezcla de exploración abierta, plataformas, acción y elementos RPG en Knightmare II: The Maze of Galious. Lanzado para MSX en 1987, el título abandonaba la acción puramente arcade de su predecesor para convertirse en una aventura donde acompañábamos a Popolon y Afrodita en la búsqueda de su hijo Pampas. El cambio de género era radical: pasábamos de un matamarcianos a una experiencia de exploración, plataformas y elementos RPG con una estructura abierta que todavía sorprende décadas después.

Y precisamente de esa inspiración nace Pampas & Selene, un proyecto que no busca únicamente recuperar una estética clásica, sino trasladar las sensaciones de aquella aventura a un videojuego moderno. Estamos ante un título neo-retro cuidado hasta el último detalle, desarrollado por Unepic Fran, que entiende perfectamente qué elementos hicieron especial a su referente y los adapta con nuevas ideas, una mejor accesibilidad y una estructura diseñada para los jugadores actuales.

Tras su lanzamiento original en formato digital, Pampas & Selene ha continuado ampliando su presencia con nuevas versiones, y ahora recibe una nueva oportunidad para llegar a más jugadores gracias a su edición física. Tesura Games será la encargada de publicar las versiones físicas del título para PlayStation 5 y Nintendo Switch, disponibles desde el 31 de julio tanto en Edición Estándar como en Edición Coleccionista, permitiendo que una aventura nacida desde el amor por los clásicos pueda ocupar también un lugar en las estanterías de los aficionados.

En The Maze of Galious debíamos recorrer un enorme castillo formado por multitud de pantallas conectadas entre sí, descubriendo secretos, encontrando objetos, mejorando las características de los protagonistas y accediendo progresivamente a nuevas zonas. La libertad era uno de sus mayores valores: aunque existían obstáculos que impedían avanzar en determinados momentos, el juego ofrecía una enorme capacidad de decisión al jugador.

Para la época, aquella estructura resultaba sorprendente. El castillo de The Maze of Galious podía parecer abrumador, especialmente por la ausencia de una guía clara y por la necesidad de memorizar rutas y descubrir caminos por pura experimentación. Sin embargo, esa sensación de descubrimiento constante era precisamente una de sus mayores virtudes, una filosofía de diseño que décadas después sigue siendo una referencia para muchos juegos de exploración.

La influencia de Knightmare II: The Maze of Galious va mucho más allá de la estética. Pampas & Selene recoge sus ideas principales, las moderniza y las adapta a un público actual.

La conexión entre ambas obras no es casual. Detrás de Pampas & Selene encontramos a Fran Téllez de Meneses, conocido dentro de la escena independiente como Unepic Fran, un desarrollador con una trayectoria estrechamente ligada al espíritu del videojuego clásico. Su carrera, con títulos como Unepic, Ghost 1.0, Mini Ghost o UnMetal, siempre ha estado marcada por el respeto hacia los géneros tradicionales y su capacidad para reinterpretarlos con nuevas ideas, personalidad y un cuidado diseño jugable.

Con Pampas & Selene in the Maze of Demons, Fran Téllez vuelve a mirar directamente a sus raíces, recuperando la esencia de una aventura que marcó su forma de entender los videojuegos. El proyecto nació como una propuesta para MSX2 antes de dar el salto a formatos actuales, permitiendo que una nueva generación de jugadores descubra una experiencia que combina tradición y modernidad.

El apartado artístico de Fran Wis Gil, conocido como Nenefranz, y la banda sonora de Javier García, más conocido como Gryzor87, completan una propuesta audiovisual que entiende perfectamente el espíritu neo-retro del proyecto.

La historia de Pampas & Selene funciona como una continuación espiritual de los acontecimientos narrados en The Maze of Galious. La aventura comienza cuarenta años después de que Popolon y Afrodita derrotasen al Clérigo Oscuro. Ahora convertidos en reyes, dejan paso a una nueva generación de héroes: sus hijos Pampas y Selene, que deberán enfrentarse de nuevo a una amenaza que parecía desaparecida.

La premisa sirve como puente entre ambos juegos, recuperando elementos reconocibles para quienes conozcan el clásico de Konami, pero sin exigir al jugador haberlo disfrutado previamente. La intención no es únicamente continuar una historia, sino transmitir unas sensaciones y una forma concreta de entender la aventura.

Los protagonistas cuentan con características claramente diferenciadas que condicionan nuestra forma de jugar. Pampas es un guerrero especializado en el combate directo, con mayor resistencia, acceso al escudo y ataques físicos más contundentes. Selene, por su parte, apuesta por la magia, siendo más vulnerable en enfrentamientos cuerpo a cuerpo, pero contando con habilidades capaces de cambiar por completo una situación complicada.

La posibilidad de alternar entre ambos personajes en cualquier momento resulta fundamental, ya que cada uno cuenta con sus propias ventajas y objetos específicos. Aunque comparten parte del inventario general, la evolución de cada protagonista ofrece pequeñas diferencias que invitan a experimentar y descubrir cuál se adapta mejor a cada situación.

Sin embargo, si existe un elemento que define realmente a Pampas & Selene, ese es la exploración.

El mayor mérito del título es recuperar una sensación que muchos juegos modernos han intentado recrear: la satisfacción de avanzar gracias a la curiosidad del jugador. No se trata únicamente de superar enemigos o completar objetivos, sino de observar el escenario, recordar caminos, probar rutas aparentemente imposibles y descubrir que muchas de las limitaciones iniciales desaparecen antes de lo esperado.

Al principio, el mapa puede resultar intimidante. Encontraremos zonas cerradas, caminos bloqueados y lugares que parecen exigir habilidades que todavía no poseemos, pero el diseño está cuidadosamente equilibrado para que la libertad nunca se convierta en desorientación absoluta. Poco a poco iremos aprendiendo las reglas del mundo, descubriendo nuevas rutas y comprobando que muchas de las barreras iniciales pueden superarse mediante la observación y la experimentación.

Es precisamente ahí donde Pampas & Selene demuestra una de sus mayores virtudes: consigue transmitir la libertad de los clásicos sin caer en la frustración que muchas veces acompañaba a aquellas experiencias.

Esa misma filosofía de diseño se mantiene en Pampas & Selene, donde el castillo vuelve a convertirse en el gran protagonista de la aventura. Aunque inicialmente pueda parecer un escenario sencillo dividido en pequeñas pantallas, pronto descubriremos que detrás de esa aparente simplicidad existe una estructura mucho más profunda. Cada zona tiene una razón de ser, cada camino cerrado plantea una futura recompensa y cada nuevo objeto o habilidad modifica nuestra forma de entender un mapa que creíamos conocer.

A medida que exploramos iremos encontrando las diferentes mazmorras repartidas por el castillo, diez en total, siguiendo una estructura que homenajea directamente a The Maze of Galious. Sin embargo, el juego no obliga a seguir un recorrido completamente lineal. Aunque existen ciertas recomendaciones y pistas que orientan al jugador, la sensación general es de libertad, permitiéndonos decidir cuándo explorar una zona concreta o cuándo buscar una nueva ruta.

Durante nuestro recorrido encontraremos también personajes que nos ofrecerán pequeñas misiones y consejos. Los dioses cumplen una función importante dentro de esta estructura, ya que sus encargos suelen recompensarnos con mejoras para Pampas y Selene, ayudándonos a fortalecer a los protagonistas mientras seguimos avanzando. La clave está en que nunca sentimos que estamos siguiendo una lista de tareas obligatoria: la exploración sigue siendo el motor principal de la aventura.

El componente RPG también tiene un papel destacado. Al derrotar enemigos iremos acumulando experiencia de forma natural, sin necesidad de detenernos a realizar sesiones de farmeo. La progresión está diseñada para que mejorar a nuestros personajes sea una consecuencia directa de jugar, explorar y enfrentarnos a los peligros del castillo.

La evolución de los protagonistas también añade una capa estratégica interesante. Aunque ambos pueden aumentar su vida máxima, las mejoras importantes están relacionadas con la derrota de los enemigos finales de cada mazmorra. Tras superar uno de estos enfrentamientos podremos decidir cuál de los dos hermanos recibe la mejora, permitiendo adaptar el desarrollo de los personajes a nuestra forma de jugar.

La exploración y las mazmorras mantienen una filosofía similar, aunque con estructuras más cerradas. Cada una de ellas cuenta con sus propias particularidades, pero todas comparten un objetivo principal: encontrar las runas necesarias para abrir el camino hacia el enfrentamiento final. A partir de ahí, el diseño vuelve a confiar en la capacidad del jugador para descubrir soluciones.

Algunas mazmorras serán más directas y otras exigirán una mayor observación, pudiendo encontrar obstáculos que no podremos superar inmediatamente o situaciones donde necesitaremos recurrir a elementos obtenidos fuera de ellas. Esta mezcla entre libertad y diseño controlado consigue que nunca tengamos la sensación de estar completamente perdidos, pero tampoco de estar siguiendo un camino marcado paso a paso.

Uno de los aspectos más interesantes del juego es cómo utiliza sus sistemas para generar pequeñas situaciones de tensión. Los puntos de guardado están muy bien distribuidos, permitiendo avanzar sin miedo a perder grandes cantidades de progreso, pero algunos momentos están diseñados para obligarnos a tomar decisiones. Por ejemplo, podemos encontrarnos cerca del jefe de una mazmorra, pero sin objetos que permitan recuperar vida, obligándonos a regresar al exterior y volver a enfrentarnos a los enemigos que habrán reaparecido.

Son pequeños detalles que recuerdan a los juegos clásicos, donde avanzar no dependía únicamente de la habilidad en combate, sino también de la planificación y de entender las reglas del mundo.

La progresión está construida alrededor de la sensación constante de descubrimiento. Al principio apenas tendremos recursos para movernos por el castillo, pero poco a poco iremos desbloqueando nuevas formas de desplazamiento que transformarán completamente la exploración. Aquello que parecía una pared infranqueable o una zona imposible de alcanzar acabará convirtiéndose en una nueva ruta gracias a nuestras habilidades, manteniendo siempre la curiosidad del jugador y la satisfacción de descubrir nuevos caminos por nosotros mismos.

La duración de Pampas & Selene dependerá mucho del ritmo de cada jugador. Una primera partida puede situarse aproximadamente entre las diez y quince horas, aunque aquellos que quieran completar todos los secretos, descubrir todos los objetos y alcanzar el porcentaje máximo de exploración encontrarán una experiencia mucho más extensa.

Además, el título incorpora una interesante vertiente cooperativa. Más allá de poder disfrutar de la aventura en solitario alternando entre Pampas y Selene, el juego permite que dos jugadores compartan la experiencia mediante cooperativo local, con la posibilidad de que cada uno controle a uno de los protagonistas.

Esta opción encaja especialmente bien con la filosofía abierta del diseño. No obliga a los jugadores a permanecer juntos en todo momento, sino que permite que cada uno explore diferentes zonas del castillo y contribuya al progreso común. Es una forma muy particular de entender el cooperativo, alejada de otros títulos donde ambos jugadores deben avanzar siempre de manera conjunta.

A nivel audiovisual, Pampas & Selene apuesta por una estética que entiende perfectamente qué busca conseguir. No pretende competir con grandes producciones ni disfrazar su naturaleza independiente, sino abrazar una identidad visual inspirada en los clásicos de 8 y 16 bits, actualizada con el cuidado y las posibilidades de los desarrollos modernos.

El resultado es un apartado gráfico sencillo, pero lleno de personalidad. Cada pantalla del castillo transmite la sensación de estar recorriendo un mundo construido con mimo, donde los pequeños detalles ayudan a reforzar esa mezcla entre nostalgia y aventura contemporánea. El diseño de personajes, enemigos y escenarios consigue que el homenaje nunca se convierta en una simple reproducción del pasado, sino en una reinterpretación con identidad propia.

La banda sonora sigue una filosofía similar. Las composiciones de Gryzor87 acompañan perfectamente la exploración y los momentos de acción, recuperando sonidos y estructuras asociadas a la época clásica, pero con una producción actual que permite que cada melodía tenga más presencia. Es uno de esos trabajos donde resulta sencillo reconocer las influencias, pero también apreciar la personalidad del compositor.

Pero si hay algo que merece una mención especial en esta nueva etapa del juego es la llegada de su edición física. En una época donde muchos proyectos independientes quedan limitados al formato digital, resulta especialmente interesante que una obra con una conexión tan fuerte con la historia del videojuego clásico pueda recibir una edición para coleccionistas y aficionados.

La colaboración con Tesura Games permite que Pampas & Selene dé un paso más allá de su lanzamiento original, llegando en formato físico a PlayStation 5 y Nintendo Switch desde el 31 de julio, con una Edición Estándar y una Edición Coleccionista pensadas para quienes quieran conservar esta aventura como parte de su colección. Y es que, más allá del formato elegido, lo importante es que esta edición sirve como una nueva oportunidad para descubrir un juego que quizá pasó desapercibido para muchos jugadores en su lanzamiento inicial.

Pampas & Selene es mucho más que un homenaje a Knightmare II: The Maze of Galious. Fran Téllez y su equipo han conseguido recuperar la esencia de una aventura adelantada a su tiempo, adaptando su exploración, progresión y libertad de descubrimiento a una experiencia actual. El castillo, la evolución de los personajes y la sensación constante de encontrar nuevas rutas demuestran que aquellas fórmulas clásicas siguen funcionando cuando se aplican con inteligencia.

Su estructura puede recordar a otra época, pero su diseño demuestra una comprensión absoluta de aquello que hacía especiales a los grandes juegos de aventura. Cada puerta cerrada plantea una nueva pregunta, cada habilidad abre posibilidades diferentes y cada descubrimiento genera esa satisfacción que solo aparece cuando el jugador siente que realmente está conquistando el mundo que tiene delante.

La llegada de su edición física para PlayStation 5 y Nintendo Switch supone además una magnífica ocasión para que más jugadores puedan acercarse a una de las propuestas neo-retro españolas más cuidadas de los últimos años. Un título realizado desde la pasión por los videojuegos clásicos, pero con suficiente personalidad para defenderse por sí mismo.

Porque Pampas & Selene no vive únicamente de la nostalgia. Vive de recordar por qué nos enamoramos de los videojuegos de exploración en primer lugar.