Algo que tenemos claro en esta casa es que mientras sigamos en pie, siempre tendremos sitio y buenas palabras para un buen metroidvania. Akatori es otro excelente representante del género, bonito a rabiar, con un gameplay basado sobre todo en el plataformeo de reflejos y reacciones, con combate y reacción de los enemigos reminiscente de Hollow Knight. Nada de lo que expliquemos hará que Akatori se separe de otras decenas, sino cientos, de metroidvanias 2D de forma clara. Y sin embargo, volvemos a tener otro juego muy divertido, con momentos desafiantes, y con un apartado artístico cautivador. Como decíamos, suficiente para dedicarle aquí unas buenas palabras.

La verdad es que Akatori lleva unos buenos años ya anunciado, y dada la brevedad del juego dentro de su género y hasta la rumorología y mentideros, parece haber tenido problemas serios durante su desarrollo. Pero poco sentido tiene hacerse eco de ello, y lo que tenemos es que Akatori ha sido desarrollado por el pequeño equipo de Contrast Games, publicado por Games Harbour, encima a lo grande. Porque el juego se lanza en todas las plataformas, salvo en teléfonos móviles. Si tenéis una PlayStation 4 o Xbox One por ahí olvidadas, también podéis jugar a Akatori. Y muchas veces no lo mencionamos con estos juegos 2D, pero dados los bajos requisitos que pide en PC, muchos equipos tal vez olvidados o no usados para gaming desde hace años, también pueden mover con soltura el juego, mostrando toda la belleza de su apartado artístico.

La historia de Akatori no sorprende pero funciona bien, que sería el gran resumen de esta pequeña joya. Mako es una pequeña guerra en un mundo fantástico dominado por el ámbar, un mineral que es tanto fuente de energía, como de corrupción y oscuridad. Una manera de hablar del clásico balance ‘Luz/Oscuridad’. En una de las incursiones para obtener más ámbar, Mako sufre un accidente y termina topando aparentemente por casualidad con Akatori. Una deidad en forma de pájaro que le proporcionará a Mako un bastón que será la gran base de la jugabilidad del juego. Ambos personajes recorrerán un mundo que pivota entre lo muy bello, lo peligroso, y una oscuridad creciente, en un bello 2,5D pixelado con un formidable toque de profundidad en algunos momentos. Añadamos que el humor estará bien presente, sin caer en la parodia, y que entre los idiomas del juego, tenemos textos en un español muy decente. 

Jugablemente Akatori nos es conocido. Aquí la base es la agilidad y las plataformas. Tenemos de primeras ya el doble salto, y no tardaremos mucho en adquirir el impulso aéreo. Dada la brevedad del juego -que ya aclaramos sería de unas 5-8 horas, dependiendo de lo rápidos y completistas que seamos-, el esquema general es el de ir explorando y superando cada uno de los biomas, con un backtracking más contenido, pero igualmente presente.

El bastón no solo es una obvia adición al combate -Mako ya sabe pelear sin él, lo comprobamos al comienzo del juego-, sino que es la base para la mayoría de mejoras y habilidades. Nos agarramos y saltamos entre paredes porque se clava en ellas. El impulso en el aire depende de él, y además planeamos gracias a ‘hacer la hélice’. El control y las sensaciones al mando son muy satisfactorias, con momentos más espinosos de dificultad, pero siempre bien gestionados en el manejo de Mako y Akatori. Aquí debemos aclarar que los problemas de ‘lag’ en el control de Mako de alguna de las ‘build’ de las demos lanzadas, afortunadamente no están presentes, presentando una respuesta rápida y satisfactoria ¡Y menos mal! Porque de hacerlo, Akatori sería un juego totalmente roto. 

Sobre dificultad, el mayor asunto es tanto la resistencia y daño que hacen los enemigos en cada nivel, como el daño que recibimos de los numerosísimos peligros del entorno, según el nivel de dificultad que elijamos. El combate se siento muy ‘hollowknightvania’, con casi cualquier enemigo pidiéndonos usar sabiamente el impulso, que permite atravesarlos y darnos frames de invencibilidad. Tampoco es algo agobiante, no hay barra de resistencia (¡BIEN!), aunque sí un pequeño ‘tiempo de enfriamiento’ para no abusar de la invencibilidad que da el impulso ¡IMPORTANTE! Ese ‘cooldown’ deberemos interiorizarlo bien, porque en las partes de plataformas, o sucesos especiales como las persecuciones, el usarlo con esa limitación pide un punto de reflexión y cálculos rápidos, muy interesantes dentro del plataformeo.

No hay stamina, pero si una barra de energía para hacer algunos ataques potentes, y otra de caos para mejorar nuestros golpes o cumplir algún objetivo opcional cerca de algunas campanas. No se les saca un gran partido a ambos sistemas, pero… ahí están. Algunos pequeños detalles en Akatori parecen algo ‘descolgados’, sin que sean defectos reales del juego. 

Algo que notaremos muy rápido es la cantidad ingente de moneda que no dejamos de acumular, en forma de fragmentos de ese preciado ámbar que vertebra nuestro pequeño mundo. Y es que en Akatori el sistema de recarga rápida de vida -fuera de los puntos de salvado- es el uso de pociones asociado a tres direcciones de la cruceta -manejamos a Mako con el stick izquierdo-, con una cantidad ingente de comerciantes vendiéndolas, o pudiendo encontrar también muchas explorando los escenarios. Desde luego, la dificultad del juego nos las pedirán. Incluso jugando el fácil hay cierto nivel, acentuado en los muy bonitos jefes finales.

Akatori es un juego divertido y desafiante, con algunos picos de complicación que nos tocarán un poco las narices, pero que terminamos agradeciendo en cuanto enfriamos la cabeza. A determinadas secciones largas de plataformeo, pinchos y enemigos entre dos puntos de salvados maquiavelicamente separados se sumarían cosas como secciones submarinas donde al cuidado de evitar daño, se le suma la gestión agobiante del oxígeno restante de Mako, que se reduce más rápidamente cuando usamos el impulso, que encima, es lo que nos permite esquivar daño. O esas persecuciones como en el segundo jefe real del juego donde morimos de un simple golpe, reempezando de lo que pensamos es un tramo muy largo, pero no lo es realmente. Apretar pero no estrujar es la clave. 

Volviendo a la brevedad del juego, 5-8 horas dependiendo del estilo de cada cual, decir que entre lo intenso de lo jugable, ese backtracking menos presente que en otros juegos, y lo bello de su dirección artística, hace sentir bien al juego. No todos los metroidvanias tienen que irse a las 20-30 horas. Muchos ya lo dejan en 10-15 horas, y otros juegos también bellos y especiales como Imp of the Sun o Constance, presentan una duración similar a Akatori, también apoyados por lo divertido y lo intenso de sus propuestas durante su contenido desarrollo.

Y esto es todo, y es más que suficiente para pasar unas horas divertidas e intensas. Así que si sientes interés por Akatori reiteramos que tengas la consola que tengas -no hay versión nativa de Nintendo Switch 2, pero no hace falta tampoco por la retrocompatibilidad-, tienes ese pequeño gran juego disponible.