Aunque sea poco original, una vez más debemos hablar del filón que es recuperar cosas del pasado en el actual y rico panorama de lanzamiento de videojuegos. Solo que esta vez no hablamos de neo-retro, formulas y géneros que casi desaparecieron para volver con mucha fuerza hoy día. Si bien es cierto que se repite el patrón a la hora de crear: gente que hace décadas eran jóvenes que disfrutaban de los videojuegos, hoy día tienen una formación técnica y, sobre todo, una ilusión por recuperar y homenajear. En esta ocasión debemos hablar de un muy recordado videojuego de mundo abierto, aunque más contenido.

En 2006, la división de Vancouver de Rockstar lanzó Bully, un juego de un estudiante rebelde que recién llegado a una nueva población, se abre paso y gana fama en el instituto de esa localidad. El juego llamado en Europa ‘Canis Canem Edit‘, «Perro come Perro» en latín, proponía todo tipo de clichés de la cultura ‘high school’ de instituto estadounidense que tanto conocemos gracias a todo tipo de productos, series y películas sobre todo. Podíamos ligar con estudiantes, hacer gamberradas, también amigos, y además cumplir con nuestros deberes estudiantiles. Un juego aún hoy muy recordado, de una Rockstar claramente más abierta y sin miedo a experimentar que la compañía que tenemos hoy día.

Pues veinte años después, gente que disfrutó de aquel pequeño gran clásico para PlayStation 2, Wii, PC y Xbox 360, lanzan su particular homenaje en la forma de Agefield High: Rock in the School.De nuevo, somos un estudiante recién llegado, tras un traslado familiar, y debemos convertirnos en ‘los reyes del cotarro’ durante el último trimestre del último año de instituto.

Refugium Games es un pequeño equipo que se definen como ‘una banda de garaje’, que ya lanzaron hace tres años Greyhill Incident, un juego de terror y supervivencia. Este nuevo proyecto sin duda es mucho más ambicioso, llamando la atención el número reducido de miembros principales para acometer un proyecto lanzado con ilusión y tropiezos. Agefield High: Rock in the School es una propuesta tan interesante y atrevida, como lleno -por ahora- de dejes, aunque también con sus logros y mereceres. 

Encarnamos a Sam, un chaval cuya madre se ha divorciado recientemente y que ha decidido trasladarse con él y su hermana mayor a la población de Agefield. Su intención es mantener a su familia lo más estable que pueda ser una situación tan complicada. Quiere que Sam se gradúe y pueda llegar a la universidad. Por su parte, Sam es el ‘nuevo pescadito’ en una población rural donde las cosas no se le ponen fáciles de cara, y que deberá hacerse notar y salir adelante, tanto en el ámbito estudiantil como en su vida personal ¡Vamos a vivir una aventura de instituto inspirada en aquellos primerizos años 2000s! 

Lo primero que llama la atención es que Agefield High: Rock in the School entra bien por los ojos. Hay un trabajo visual encomiable. De hecho, el juego ya presenta desde el principio un buen número de ‘cutscenes’ animadas con doblaje de un nutrido grupo de voces. Quien conozca un poco los desarrollos independientes sabe que esto no es baladí, muchísimos equipos optan por soluciones narrativas más simplificadas. La población rural de Agefield es un bello suburbio de casas familiares con jardines, pequeños comercios, zonas agrestes fuera del pueblo, y un instituto de dos plantas e instalaciones deportivas.

Nuestro primer día es una gran muestra de contacto con el juego. Llegar al instituto, cumplir con las clases diarias -en ese primer día de semana, con la clase de inglés y su muy encantadora profesora-, intentar ser buen chico, quizás hacer algún amigo rápido e intentar no meternos en líos. Pero ¡Ay! No podremos evitarlo.

En ese primer día conoceremos a nuestros colegas, Kale y Axel. Dos buenos chavales que, siguiendo con los tópicos, están algo apartados de la gran movida estudiantil. Y también al abusón local, Seth, y su pandilla. Como decíamos, será inevitable chocar contra Seth y demostrarle de qué pasta estamos hechos en una pelea en la cafetería.

Por suerte, no será difícil imponernos, aunque los controles de nuestro personaje y las físicas nos complicarán la labor. El juego presenta deficiencias técnicas, que en el momento de lanzar este análisis, están afortunadamente más atenuadas tras dos parches rápidos, y la promesa de más en las próximas fechas. Algo muy a agradecer, tener textos en español, aunque con cosas mejorables.

Así tenemos un pequeño ‘open world’ donde cumplir misiones principales, secundarias, tareas optativas, comercios donde personalizar más a Sam y diversos puntos de interés. Pero debemos cumplir con los ceñidos horarios de las clases… o no, si así lo elegimos. 

Despertándonos todos los días sobre las siete de la mañana, durante la semana tendremos unos horarios escolares donde el rápido paso del tiempo nos pedirá movernos por Agefield a toda velocidad. De hecho, la recomendación rápida es completar cuanto antes la misión de Mike tras la pelea con Seth, para disponer de una bicicleta con la que desplazarnos de forma mucho más veloz. Ir corriendo a todas partes va a hacer que sea imposible cumplir con los horarios no solo de las clases, sino de las numerosas misiones con su ventana de horarios propia. Y habrá tiempo para divertirse, claro…

Tras superar ese tutorial del primer día, tendremos la mano suelta, recordando siempre esos horarios. El bucle jugable consiste en cumplirlos de forma más ceñida entre semana, y estar más sueltos los fines de semana. Agefield High: Rock in the School funciona razonablemente bien en dicho bucle, cuando los pormenores técnicos no se entrometen, sobre todo, en forma de caída brusca de frames y bugs. 

Ya comentábamos que es una empresa muy ambiciosa la que Refugium Games ha elegido afrontar, y la cosa resulta razonablemente bien. Pero no son Rockstar ¡Demonios, NADIE es Rockstar! Y aquí lo notaremos en misiones cumplidoras que repiten bastantes esquemas, un mundo muy bonito aunque no demasiado poblado y vivo, y un campus bien recreado aunque también falto de más movimiento.

Lo cierto es que Agefield High: Rock in the School logra un ritmo decente y una progresión interesante. Aunque hay lastres claros. 

Tener esas numerosísimas escenas cinemáticas animadas y dobladas presenta muchas veces a personajes bien modelados pero poco expresivos, el pobre Sam tiene una carita de pescado que se traslada también a la mayoría de personajes del juego. Que las misiones y objetivos sean decentes aunque faltos de más cuerpo, podría solventarse un poco mejor con una narrativa directa e indirecta un poco más apuntalada.

Luego, tendremos un mundo ciertamente bonito pero no enormemente interesante, aunque logra cumplir al menos para movernos por él y recorrer su mapa cuando el rápido paso del tiempo lo permite. El mapa está lleno de iconos, y se irá ‘dibujando’ a medida que recorramos más y más el pueblo de Agefield.

Agefield High: Rock in the School plantea una duración de unas diez horas, que se podrán ir a bastante más si las ansias completistas y la exploración nos impulsan a ello. Podemos sacarnos unos dólares haciendo trabajillos secundarios y hasta yendo a clase. El dinero servirá tanto para comprar objetos de uso directo, como huevos y petardos, como conjuntos de ropa y hasta estilos de peinado. Solo tener en cuenta que si somos animales nocturnos, Sam caerá rendido a las tres de la mañana, se encuentre donde se encuentro. Ser buenos chicos e irnos a dormir pronto hará que nos levantemos en nuestra cama a las siete de la mañana. Aunque otro fallo del juego es que podemos saltarnos días sin querer si nos vamos a casa de madrugada. Es decir, trasnochamos un martes, llegamos a casa un miércoles a la una y media de la mañana… y nos despertamos el jueves a las 7:00 AM perdiendo un día de clases y misiones. Y lamentablemente hay más desajustes como este, aunque repetimos, ahora mismo al menos ya son más solventables para dejarnos jugar más fluidamente. Porque podremos alcanzar dos finales según nuestras elecciones en ese agitado último trimestre.

Agefield High: Rock in the School es un buen juego, recibe una nota de ‘bien’ en nuestro ‘sistema educativo’, que ojalá fuera de notable. La intención de Refugium Games no es solo arreglar y mejorar el juego a marchas forzadas, sino que proyectan lanzar el juego en consolas, sin fecha concreta todavía. Sin duda hay cosas que se mejorarán, aunque otras se nos antojan más complicadas de ver resueltas. En cualquier caso, un título interesante al que al menos poner un ojo.