Mina the Hollower se retrasó por ciertos problemas. Como persona medianamente interesada en el título, eso siempre asusta. Pero todos esos supuestos problemas han desaparecido en cuanto el juego se ha puesto a la venta. Mina the Hollower es una maravillosa aventura, y me arriesgaría a decir que es la aventura de este año. Acompañadme a hacer agujeros en el jardín.
Para poner en contexto, Mina the Hollower es una aventura en perspectiva isométrica centrada en las plataformas, la exploración, la experimentación y el combate. Este juego hace muchas cosas, y la mayoría las hace bien. Empezaremos por el movimiento de Mina, que son los cimientos de lo que hace grande a este juego. Mina es una rata que tiene la habilidad de saltar -algo clásico- y de meterse bajo tierra para avanzar -algo menos común-. Después de hacer un salto, si mantenemos el mismo botón pulsado, nos meteremos bajo tierra, avanzaremos más rápido y luego saldremos disparados.
Y con este simple movimiento, saltando y enterrándonos, podemos completar el juego. La filosofía detrás de Mina the Hollower es extraña; se trata de un juego horizontal y vertical al mismo tiempo. No necesitamos las habilidades adicionales para pasarnos el juego, pero sí que las necesitaremos si queremos llegar a muchos secretos. Estas habilidades vienen en forma de saltos, sobre todo, pero tendremos que combinar varias mejoras para acceder a lugares realmente lejanos. También hay ciertas mejoras que afectan al combate.

El combate es interesante. Nada más comenzar nos darán tres armas para elegir, y posteriormente podremos desbloquear alguna más. Yo he completado el juego entero con la misma: nochestrella, una gran maza unida a una cadena. Conseguir las armas no es obligatorio, pero algunas se pueden comprar y otras se encuentran por ahí. Mina es una chica con recursos y nos lo deja claro en este campo. El combate necesita de saltos, enterramientos y bastante atención a la colocación. Especialmente en los enfrentamientos más avanzados, donde comprender las distancias y aprovechar correctamente las herramientas de movilidad resulta tan importante como la propia potencia del arma equipada. Si alguno de los combates se nos hace difícil, siempre podemos subir de nivel o buscar algún abalorio que nos haga la vida más fácil.
Para subir de nivel necesitaremos huesos, que conseguimos explorando -enterrándonos en diversas zonas- y combatiendo contra enemigos. Si nos morimos, podremos perder esos huesos, así que tocará recuperar la chispa que dejaremos al morir. Si tenemos suficientes chispas -que son mejoras- tardaremos más en perder los huesos. Además, tendremos formas de tener huesos almacenados, que podremos usar cuando queramos subir un nivel. Explorando también encontraremos gemas que nos den aún más huesos guardados.
Para conseguir esos huesos tendremos que explorar, en lo que es para mí el alma de Mina the Hollower. Cada lugar tiene mil cosas que ver, caminos secretos, nuevos atajos, conexiones entre zonas… es todo un despliegue. Lo más interesante es que esa exploración rara vez se siente artificial. Los secretos suelen estar integrados de forma natural en el diseño de los escenarios, premiando la curiosidad del jugador sin necesidad de recurrir constantemente a marcadores o ayudas externas. A veces puede abrumar, y si no exploramos de primeras, puede que volver a la zona para saber qué nos hemos dejado sea complicado. Hay algunos caminos que funcionan en un solo sentido, y si queremos explorar estaremos dando vueltas mucho tiempo. Hay viajes rápidos, pero no son suficientes. Para mí es un juego que brilla en la primera exploración, pero si queremos hacer el 100 % nos vamos a volver completamente locos.

Entrando a comentar los abalorios, el juego es realmente extenso en este apartado. En mi opinión, quizás demasiado -porque hay sesenta distintos-. Por esa razón, muchos de ellos son anecdóticos y no los usaremos prácticamente nunca. Aun así, hay otros muy útiles para el combate o para la exploración. Como a lo largo de la aventura iremos mejorando nuestro espacio para abalorios, tendremos que elegir sabiamente e ir combinándolos con un estilo de juego que nos agrade.
Por poner algunos ejemplos, uno de los abalorios hace daño cuando nos impactan, otro nos sube un nivel de defensa, otro nos permitirá planear después de saltar, otros afectarán a cómo funciona la curación… hay de todo. En casi 30 horas de juego he desbloqueado cuarenta de los sesenta abalorios, y la verdad es que habré usado una veintena como mucho. En mi opinión, una cantidad más contenida junto a algunos cambios habría sido interesante.
No he hablado de la historia de Mina the Hollower porque no me ha parecido muy destacable. Se trata de una de esas historias con un giro de guion, y la verdad es que me ha gustado el final, pero lo que más me ha gustado han sido las minihistorias que vamos descubriendo a lo largo del juego, zona a zona. Hay unos cuantos personajes antropomórficos de lo más memorables, y la verdad es que hablar con ellos y hacer algunas de sus misiones ha sido divertido. Añaden variedad y hacen sentir que el mundo está vivo. Sobre todo la ciudad principal, Ossex, que está llena de secretos y de individuos.

Visualmente es un juego retro, con pixel art bastante marcado y con una paleta de colores muy simple. Esto es sin duda uno de los apartados que más fácilmente pueden dar pie a críticas. A veces, sobre todo en los primeros compases, es difícil saber por dónde podemos avanzar y por dónde no. No sabemos qué podemos pisar, qué es peligroso y muchas otras cosas. Sinceramente, creo que con otros colores habría sido mejor, pero una vez te acostumbras luego es muy sencillo navegar por las zonas. La música de Jake Kaufman lo vuelve a hacer: unos sonidos chiptune que harán las delicias de los jugadores. Aunque para mi gusto no llega al nivel de Shovel Knight, se queda cerca.
Mina the Hollower es uno de los juegos de este año. Aunque echará para atrás a algunos su aspecto visual, y eso puedo entenderlo, estoy seguro de que se convertirá en un juego de culto para muchos. Un juego con exploración, combate, secretos… todo de un nivel muy alto. Además, consigue que prácticamente cada nueva zona introduzca algún elemento, enemigo o situación capaz de mantener la sensación de descubrimiento durante toda la aventura. Es un juego que requiere paciencia, pero te recompensa con creces. Una aventura de antaño, pero con sabor moderno.

