Los juegos cozy están de suerte, no porque hayan reventado en popularidad -eso es algo que ya había ocurrido hace unos años- sino porque va a llegar un nuevo miembro a su amplio catálogo. Desarrollado por Square Glade Games y distribuido por Silver Lining, vamos a hablar de Outbound. Un juego que si bien le encantará a los fans de los juegos relajantes, da para lo que da y si no eres muy fan de dicha temática, puede que te parezca algo repetitivo, pero es pronto para un veredicto, así que paso a explicarlo.
Outbound es uno de esos juegos que te atraen al instante, y no porque sea fácil de jugar -que lo es-, ni sencillo de entender -de nuevo, lo es-, sino porque su diseño visual es simplemente… precioso. De verdad, es bastante bonito. El juego tiene un mundo suave y estilizado que se siente cuidadosamente diseñado, no generado por un algoritmo. Se nota la mano del artista en la ubicación de un roble, en el camino que sigue un sendero, e incluso aunque repita la misma rutina de buscar, fabricar y explorar por enésima vez, seguirás queriendo ver qué hay más adelante, al otro lado de la colina, más allá de los pinos. Hay momentos en los que simplemente apetece parar el vehículo y contemplar el entorno durante unos segundos.
Es un gancho obvio desde el principio, ya que el juego, sencillamente, te indica que «conduzcas tu vehículo, veas qué hay ahí fuera para encontrar, recoger y explorar». Y eso es todo. Conduce, busca y recoge madera, fibras, fruta, rocas… de todo. Detente para fabricar objetos útiles, nuevo equipo, nuevas mejoras, investigar más, equipar la autocaravana y luego conducir, conducir aún más. Y eso es todo, esa es la premisa, el ciclo y el objetivo final, todo en uno: seguir conduciendo, seguir explorando, seguir avanzando.

Este es un juego que claramente se ubica en el rincón más tranquilo del mundo de los videojuegos. Outbound es un juego con una estructura sencilla, disfrazado de exploración, con campamentos que encontrar y puntos de interés que desbloquear que requieren la interacción justa para dar la sensación de progreso: arreglar un molino de viento, reiniciar un droide averiado, reparar la lámpara de un faro; pero todas son misiones sencillas y sin riesgos. Suelen resolverse buscando un objeto cercano y usándolo en el terminal. Todo se retroalimenta al ciclo principal de recolectar materiales y convertirlos en mejoras, desbloquear nuevas herramientas para recolectar materiales ligeramente diferentes y desbloquear mejoras ligeramente distintas, y así sucesivamente. Aunque es cierto que, al rato, puede hacerse un poco repetitivo.
Inevitablemente, surgen comparaciones con Subnautica, ya que ambos juegos comparten la idea de adentrarse poco a poco en lo desconocido, mejorar el equipo y ampliar el alcance. Sin embargo, mientras que Subnautica te mantiene en tensión y al explorar corremos cierto riesgo, Outbound te invita a relajarte, disfrutar del paisaje y del viaje. No hay presión ni peligro real en estas playas, bosques y montañas. Rara vez siento que me quedo sin combustible, por ejemplo, y desde el principio desbloqueas formas de generar energía verde casi ilimitada, lo que cambia por completo la sensación, porque el progreso no se basa en la supervivencia, sino simplemente en… decidir seguir adelante.

Como punto positivo, la falta de amenazas o tensión es liberadora. Puedes tomarte tu tiempo, construir lo que quieras y convertir tu caravana en una extraña monstruosidad de varios pisos repleta de tecnología que desafía toda lógica conocida. Pero llegar hasta ahí, y aquí es donde el juego empieza a perder algo de fuerza, no exige mucho más que paciencia; no hay una verdadera prueba de habilidad, ningún momento en el que tengas que replantearte o rehacer lo que estás haciendo. Simplemente sigues el ciclo: recolectando, fabricando, desbloqueando, y al final tendrás las piezas que necesitas, porque claro que las tendrás, es solo cuestión de tiempo. A veces se echa en falta algún pequeño giro jugable que rompa un poco más la rutina.
El juego avanza lentamente, con nuevos mapas que se desbloquean, más mejoras de equipo para fabricar y un cachorro que adoptar, pero por cada nuevo objeto -una antorcha, una cafetera, un telar- parecen extensiones de herramientas ya existentes, un hacha mejorada para cortar esos nuevos tipos de árboles que acabo de encontrar. Así que hay muy pocas sorpresas en lo que haces, y el único recurso es el lugar donde lo haces: una cala recién descubierta, una cascada en la montaña o una granja escondida fuera del camino, al otro lado de una colina.

Outbound es a la vez relajante -disfrutable de una forma que te permite desconectar- y un poco vacío, entretenido a ratos, pero propenso a largos tramos en los que me doy cuenta de que estoy haciendo las cosas por inercia, y aun así no me detengo del todo, porque el mundo me tienta a seguir adelante, esas vistas cuidadosamente encuadradas, la promesa de algo especial justo delante, más adelante, incluso si lo que me espera allí es otra pequeña tarea, otro puñado de materiales que recoger, otro pequeño empujón para seguir adelante -o, a menudo, dar vueltas y vueltas en el mismo mapa-. Y aunque no siempre consigue sorprender, sí logra mantener esa sensación de viaje relajante prácticamente durante toda la aventura.
Es un juego que si sabes a lo que va, te va a encantar, si por el contrario esperas algo más que recorrer el extenso mapa con tu caravana, ir mejorándola y seguir dando vueltas, mejor busca otra cosa. Para mí, salvo cuando he tenido que ir por cuarta vez a buscar planos > encender una hoguera > buscar herramienta nueva, se me hizo un poco repetitivo, pero es ideal para partidas cortas y cuando quieras desconectar tan solo conduciendo, relajándote y construyendo la caravana definitiva. El juego cuenta con modo cooperativo para perderte con amigos, pero como es habitual, el análisis lo he realizado en solitario y es una lástima, porque probablemente habría ganado bastante el poder explorar con un amigo esta relajante aventura.
Outbound saldrá este 14 de mayo y estará disponible en formato físico en Edición Estándar y Coleccionista para PlayStation 5, Nintendo Switch y Nintendo Switch 2 de la mano de Tesura Games.

