Hades II es posiblemente uno de los tres mejores juegos que jamás ha pasado por 33bits, y podría directamente ser el mejor. Nada mejor que empezar con contundencia para captar la atención. Porque lo merece muchísimo. Si la trayectoria de Supergiant Games es encomiable, lo que han hecho desde hace más de seis años con los dos títulos de Hades, sellado precisamente con esa secuela, es uno de los grandísimos trabajos de esta industria y arte. Cuidado, como también es habitual, no significa que cualquier jugador que se acerque a Hades II caiga de rodillas, pero por la naturaleza tan asequible, enormemente divertida, y sobre todo, tan llenita de contenido como de una mano dorada para manejarlo, equilibrarlo y mesurar sus numerosos mecanismos, tiene la capacidad de llegar a prácticamente cualquiera, le saque más o menos partido a tamaño videojuego.
El lanzamiento del juego final, con las correcciones y añadidos tras el lanzamiento del año pasado, ahora en PlayStation 5 y Series S/X, es lo que necesitábamos para traer Hades II de nuevo a 33bits.
Mi compañero ya presentó un adelanto hace casi dos años, que ya tenía una cantidad y calidad de contenido abrumadora. Poco menos de un año y medio después, apareció la versión final de Hades II con la gente volviendo a rendirse a la obra maestra de Supergigant Games.
Podemos pensar en este juego como el punto culminante del viaje que esta compañía desde aquel curiosísimo Bastion hace casi quince años ya. Transistor y Pyre seguirían evolucionando jugable y artísticamente la base de ese excelente debut. Y con el primer Hades de alguna forma parecía llegarse a un punto álgido. Ya no es solo la alegría del anuncio de Hades II en la ceremonia de los The Games Awards de finales de 2022, ha sido comprobar que esta secuela es mucho más que disfrutar de los laureles del éxito y ampliar contenido. Y podrían haberlo hecho, pero lo grande de esta secuela ha sido no acomodarse, seguir buscando la excelencia apoyándose en el primero y dándose un gran impulso hacia adelante, y hacia arriba.
Seguramente prácticamente nadie que juegue aunque sea a los juegos de juntar fichas en el móvil, desconozca lo que es es Hades. Pero debemos introducirlo.
Con un diseño jugable altamente eficaz, que recuerda y hereda sistemas de Gauntlet o Diablo, y sus innumerables seguidores e imitaciones, Hades proponía acción muy directa, con sistemas y desarrollos semi-RPG. Todo ello encuadrados en un juego roguelike. Lo que significa, que la campaña y la historia no va exáctamente del punto A al punto B, aunque si en cierta forma. Pero lo hace a base de repetir de forma muy constante. Roguelikes y roguelites se han abierto camino desde el nicho de jugadores, a ser algo muy mainstream, precisamente por el primer Hades, y ahora con esta imponente secuela.

Si el primer juego enfocaba nuestra muy complicada misión desde algo más familiar, de tragedia griega, secretos y superación, Hades II directamente nos mete de lleno en una guerra. El titán Cronos ha escapado del Tártaro, la capa más profunda del inframundo griego, donde los titanes permanecen prisioneros tras su derrota a manos de los dioses del panteón griego. Cronos es el más antiguo y poderoso de ellos, y estaba marcado en los hilos de las Moiras que volvería a escapar. No solo lo ha hecho, sino que ha puesto el inframundo, el mundo mortal y hasta el Olimpo en grave situación.
Nuestra protagonista es Melínoe, otra hija de Hades, hermana de Zagreus, el protagonista del primer juego. Su viaje marcado por el hastío y la curiosidad da paso a una misión de venganza y retribución de su hermana. La diosa Hécate la mantuvo oculta y la ha estado entrenando sin descanso para lograr el objetivo de que sea Melínoe quien derrote y destruya a Cronos. Hay que decir que el juego está muy hecho para quien quiera empezar aquí sin haber probado el primer Hades, lo haga sin problemas, ni con el sistema de juego, ni con conexiones argumentales ni escenarios. Volvemos por los caminos del Inframundo, repitiendo tanto la estructura de cuatro biomas, cuatro grandes jefes, y la pelea final contra Cronos. Pero ya hemos dicho que hay muchísimo más que repetir esquemas previos.
Justamente la repetición es la clave, porque o somos exageradamente buenos, o morderemos el polvo la primera noche quedando muy lejos de nuestro objetivo. No pasa nada, todos contaban con ello, y será la repetición constante lo que nos haga mejorar y hasta avanzar la historia, que se mantendrá toda ella durante el conflicto, pero con un enorme desarrollo de personajes y las relaciones con ellos. Hades II será muy conocido no solo para los jugadores del juego previo, sino para cualquiera mínimamente familiarizado con la estructura roguelike/roguelite, siendo este juego muchísimo más amigable dentro de este esquema de fracaso, repetición y mejora. Sin que se nos vaya a regalar la victoria contra Cronos ¡Ni muchísimo menos!

La base del Inframundo es nuestro punto de partida y centro neurálgico. Aquí haremos… casi de todo. Porque antes de cada viaje, deberemos prepararnos, o simplemente, hablar con los cada vez más numerosos personajes que el acumule de noches irá propiciando. Pociones con mejoras en el caldero de Hécate, la tienda siniestra, nuestro huertecito, la piedra de los arcanos donde jugar con nuestras cualidades base, la armería… Y también dioses como Hipnos o Artemisa, o personajes clásicos como Odíseo. Todo con un rediseño artístico soberbio y prodigioso.
Nada más salir también comprobamos como se han retocado controles y ritmo. Ahora tenemos un solo dash con invencibilidad, y carrera posterior, en vez de los dos tipos de impulso del primer Hades. Las armas funcionan y responden de forma propia, y sin duda quien haya pasado decenas de horas manejando a Zagreus, verá que su hermana no es igual a él. Pero tampoco importará, porque seguimos con un manejo tan directo, como sencillo y satisfactorio, además de escalable y requerido de dominio en sus muchísimos factores y facetas.
También la pauta de avance es extremadamente sencilla: avanzar en cada bioma, sala a sale, arena a arena, luchando a brazo partido, mejorando a Melínoe y obteniendo distintas cualidades en función de los dioses con los que interactúa. Porque los dioses olímpicos son vitales una vez más, y deberemos aprender muy bien sus cualidades y regalos, ya que otro punto de Hades II es la aleatoriedad. Es decir, cada vez que empecemos nuestro viaje, la disposición de recompensas y dioses, así como las variaciones en las salas, peligros, sucesos y sorpresas… se modifica. Una noche gloriosa de gran avance y generosas recompensas, así como sinergias potentes con los dones de los dioses, puede pasar al vil desastre la siguiente vez que salga la luna, en una sesión desastrosa que nos romperá los esquemas.

Pero lo maravilloso de Hades II es que añadiendo cada vez más y más, sientes que todo funciona con precisión de reloj atómico. Podremos estar más o menos cómodos con tal o cual arma, elementos, efectos mágicos, objetos, configuraciones de cartas de los arcanos… pero asombra ver como todo funciona. Prácticamente ningún juego en la historia de este medio ha logrado tener tantos platos girando y bolas en el aire moviéndose sin tocar el suelo, complementándose cada plato y cada pelota de malabares entre sí. Solo puedo pensar en juegos de estrategia muy profesionales en este ámbito, o algunos hack’n slash o Diablo-like de los mejores a semejante nivel de funcionamiento de tantos elementos simultáneos.
Justamente el mejor consejo para disfrutar Hades II es experimentar. Probar esas armas que no nos convencen tanto -por ejemplo, el hacha es muy lenta, la calavera requiere recuperar munición…-, con bendiciones que puedan no decirnos mucho, con arcanos a priori menos llamativos, tomando decisiones arriesgadas a lo largo del viaje. Aprender, aprender, aprender… y disfrutar muchísimo. O no, si te gusta más tal arma, tal dios y tales bendiciones, pues adelante. Seguirás mejorando, y en algún momento, llegarás hasta Cronos y le derrotaras… aunque ese no sera el final del viaje.

Aunque mucha gente ha logrado esa primera derrota, y algunas más, en pocas noches -dichosos ell@s… -, la repetición constante sigue sacando y sacando elementos y personajes. Hasta con varias derrotas a Cronos la historia como tal no termina. Y es increíble que el juego no deje de lanzar contenido, de una u otra forma. Mi compañero ya habló de los animales familiares, entre una buena cantidad de añadidos más grandes o pequeños, pero insistiendo, conectados muy bien a la telaraña global del juego. La pequeña Aracne, por cierto, se ganará nuestro corazón, mientras nos ayuda y también comprendemos su tragedia, entre cantidades y cantidades de cosas.
La más grande a priori es que hay dos rutas. La misión principal nos pide seguir por los canales del Inframundo para luchar contra el Señor del Tiempo. Pero el Olimpo y el mundo mortal también están en guerra contra él, como hemos comentado. Y esto implica que, llegado un momento, podremos tanto romper el sello para salir a la superficie del mundo, como lograr sobrevivir a ella sin morir. Porque Melínoe al ser un ser ctónico, no puede vivir en el mundo mortal superior. Pero el avance de las noches y nuestros esfuerzos recogiendo materiales y obteniendo recompensas cambiarán esto.
Y allí nos esperan otros cuatro escenarios con sus cuatro jefes, y sus… sorpresas.

De nuevo, esto es más que añadir extensión por añadir. Claro, nuevos enemigos, trampas, situaciones, recompensas, secretos, materiales… sabiéndole dar también un ‘toque’. Que luchar en la superficie, no siempre en tierra…, no sea repetir lo que hacemos bajo ella.
Todo esto hace que la progresión no se sienta tan rápida como en el primer Hades. Es que incluso para los ases del pad, hay que dar noches y cumplir requisitos para ver el final verdadero y el epílogo -que se ha retocado tras algunas disconformidades de la comunidad-. Por eso es tan importante que Hades II funcione tan bien, porque vamos a repetir MUCHÍSIMO los mismos escenarios. Realmente es la marca de la casa de los roguelike, pero la gran mayoría son más breves en duración y cantidad de contenido. Aquí lo abrumador de lo que aún queda pendiente, lleva a repetir sin lograr grandes avances, incluso con peores resultados según salgan las cosas, sostenido por el buenísimo y muy divertido gameplay, junto a la variabilidad que producen las bendiciones y sinergias que hagamos con ellas.
¿Y si no te apetece echarle tantas decenas de horas? Pues sin problema, derrota a Cronos aunque sea una vez, hazlo unas pocas, lo que quieras… Porque igualmente Hades II es una experiencia muy divertida y muy completa. Pero además, también una superproducción. Se reserva esta palabra ante mundos abiertos que llevan los sistemas a sus límites, y Supergiant Games lo consiguen con un cuidado y cariño reverencial en su dirección artística, en su maravilloso y trabajado apartado sonoro -de nuevo, con un doblaje muy acertado para los personajes, grabándose MUCHÍSIMAS líneas-, en una empresa que habría empezado con el Early Access del primer Hades hace ocho años, pero podemos rastrear desde el mismo Bastion.


