Otra semana, otro roguelike. Y esta vez uno de verdad, uno en donde no desbloqueamos nada en cada una de las partidas, ni subimos de nivel; una experiencia muy cercana al concepto original del roguelike. Puede que sea el primero que analizo con unas características tan cercanas al género original… aunque no es importante. Noita se acerca mucho a lo que espero del género, pero con el añadido de los entornos 100% destruibles.

Noita es un roguelike en dos dimensiones con todas las letras, donde encarnamos a un mago que tiene que descender a las profundidades de una montaña. Por el camino se encontrará con todo tipo de enemigos, trampas, líquidos viscosos y muchas otras cosas -la mayoría bastante malas para el bienestar del personaje-. El juego no tiene historia, no dispone de ninguna narrativa más allá de unas pocas imágenes en el escueto tutorial que encontramos en la superficie, antes de adentrarnos en las minas, el primer nivel.

Ante todo, Noita es un juego difícil. Las primeras partidas pulsaréis el botón equivocado cuando no toca cometeréis suicidio. Muchas de las muertes serán sorpresa, algunas ocurrirán sin que nadie sepa cual es la causa, y en otras simplemente nuestro mago se tirará a un pozo de lava. El control del mago es todo lo que se le pediría; podemos movernos con facilidad, tenemos una habilidad para volver/planear durante unos pocos segundos y con un botón podremos empujar objetos o enemigos. Por supuesto, aparte de esto, tenemos las principal baza del juego, las varitas.

De base tendremos solamente dos, una básica y otra un poco más potente. Las varitas hacen absolutamente de todo en este juego. Pueden congelar a nuestros enemigos, pueden envolvernos en llamas, hacer que salgan disparados, que exploten o que el ácido les afecte con el tiempo. Antes de aprender a jugar muchas de ellas, como ya he dicho, nos matarán rápidamente. Es recomendable usar la varita básica hasta que tengamos claro cuál es el devenir del juego.

A lo largo y ancho de los varios mundos que visitaremos, encontraremos diferentes varitas para añadir a nuestra colección. Tendremos un inventario bastante limitado, así que elegir qué varita llevarnos es importante. Además, entre niveles podremos comprar nuevas mejoras para las varitas, y más importante aún, cambiar de sitio las mejoras de las que ya tenemos. Estas combinaciones harán que tengamos infinidad de posibilidades jugables, aunque habrá que tener mucho cuidado con lo que hacemos. Entre niveles también podremos coger mejoras del personaje, que variarán mucho también.

Noita nos trae otro aspecto jugable que resulta muy interesante; el uso de pociones. En este juego las pociones no se beben, se lanzan al suelo y al tocarlas nos beneficiamos de su influencia. Esto significa que también podemos lanzárselas a nuestros enemigos, sean sus efectos positivos o negativos, con todo lo que ello implica. Las pociones , pueden darnos más poder de ataque, pueden helar lo que toquen o incluso pueden convertirnos en animales. 

Todo esto sería interesante de por sí solo, pero si encima el escenario es completamente destruible, tenemos un cóctel de lo más suculento -y explosivo-. Muchas partes del escenarios son propensas a arder, y si nuestra varita dispara o alguno de los barriles explota, podremos producir un efecto en cadena de lo más terrible. Las físicas de líquidos también nos darán más de una sorpresa, quizás ayudándonos cuando estemos envueltos en llamas o ahogándonos cuando no consigamos salir de una cueva inundada recientemente.

Por supuesto, absolutamente nada del desarrollo en una partida aparecerá en la siguiente; al morir todas las varitas, las pociones y las mejoras desaparecen. Nuestras varitas de inicio se aleatorizan y empezaremos de nuevo, pero con dos cosas que nos ayudarán. Un gran índice donde sabremos qué es cada cosa, y la sapiencia y experiencia de nuestra anterior partida. En un juego donde la información que el jugador recibe es muy limitada, esta experiencia nos vendrá estupendamente. 

La música es otro de los puntos fuertes de Noita, así como los efectos de sonido. Todo está preparado para que el jugador se sienta atrapado, para que tenga la sensación de estar completamente encerrado. Los temas no suenan constantemente, y eso le da un toque interesante.

Visualmente se trata de un juego bastante simple, donde importa más la destructibilidad del escenario que su belleza. Todo es bastante minimalista, con un estilo claustrofóbico pero con colores cuando hacen falta. La destrucción de escenarios y las físicas de los líquidos son los que hacen que Noita sea el juego que es, y están realmente bien implementadas, Es un placer verlo todo explotar por los aires, o hacer un hueco es un madero para que el agua fluya y acabe con nuestros enemigos.

En conclusión, Noita gustará a todos los fans del roguelike puro y duro. Es un juego muy completo, muy divertido y con una jugabilidad fresca. Los escenarios son su punto fuerte, y la variedad en varitas y poderes se complementan. Se trata de un juego muy difícil, que requiere de práctica para ver lo que ofrece, así que no es para todo el mundo. Sin embargo es difícil no recomendarlo, por lo diferente que es y por su bajo precio.

 


Este análisis se ha realizado con una copia cedida por Sandbox Strategies