Si mezclamos una cultura tan atrayente como la japonesa, con una época tan remarcable como el siglo XIX, no podemos más que prestar la debida atención a lo que el Team Ninja, bajo el paraguas de Koei Tecmo, nos va a ofrecer. Acompáñanos para descubrir que nos depara Rise of the Ronin.
Cuando hablamos de Team Ninja, hablamos de calidad y, aunque desde su fundación en 1995 se le ha asociado con la mediática figura de Tomonobu Itakagi, y tras su marcha e 2008 hubo una inevitable incertidumbre sobre el devenir de la compañía, no podemos más que confirmar que, en este caso, la compañía era mucho más que el nombre que firmaba sus juegos. Y es que más allá de las sagas Dead or Alive y Ninja Gaiden con las que se hicieron un nombre, tras la salida de Itakagi, nos trajeron Ni-oh y su secuela, alguna colaboración con Nintendo en sagas como Metroid o Zelda con su Hyrule Warriors, el Wo Long: Fallen Dinasty, o el presente Rise of the Ronin.
Y aunque es cierto que Rise of the Ronin no pertenece a ninguna saga anterior y es un título totalmente nuevo, bebe directamente de títulos anteriores de la propia compañía y de las tendencias actuales, ofreciéndonos un juego de mundo abierto con toques de acción y rol que nos muestra un mapa lleno hasta arriba de iconos con objetivos de ciertos tipos que se repiten a lo largo y ancho de dicho mapa.
A priori, no parece que haya nada que haga destacar este Rise of the Ronin, lo cual no tiene por qué ser un escollo puesto que ahora mismo es lo que el público demanda, y si se le ofrece con una ambientación atractiva, como es el caso, esto bastará para la gran mayoría. Agreguemos además a dicha ambientación la excelencia que Team Ninja imprime al combate y nos encontraremos con un juego que, si bien no ha llegado para innovar, sí que ha ejecutado y mezclado todos sus elementos con maestría.
Nada más comenzar se nos soltará al final del periodo Edo, el llamado Bakumatsu, una época de apertura al exterior y conflictos internos entre los que están a favor de restaurar al emperador y el Shogunato Tokugawa. En esta tesitura nos encontramos, como un rōnin, como bien reza el título, es decir, un samurái no afiliado a ningún señor. Pertenecemos a un grupo secreto que se hace llamar los “lazos”, encargados de llevar a cabo misiones secretas de índole poco, digamos, amable. Al comienzo, somos traicionados y separados de nuestro compañero, lo cual será el detonante de esta historia de descubrimiento y venganza en la cual iremos decidiendo qué facciones apoyar y hacia donde decantar la balanza.
Antes de ponernos a los mandos del juego, diseñaremos de forma pormenorizada y como en cualquier juego con toques de rol que se precie, no sólo uno sino a dos personajes, al que controlaremos y al compañero. Un hombre y una mujer. Y escogeremos a cual de los dos queremos controlar dejando al otro como parte importante de la historia pero sin llegar a controlar directamente. Nuestra decisión en este caso no supone un cambio radical en la historia o desarrollo como si fuese, por ejemplo, la elección de personaje en Resident Evil 2, sino que habrá ligeras diferencias en algún diálogo concreto según el sexo del personaje que hayamos escogido controlar.
El avance de la historia, desde el punto inestable en que comenzamos, hasta el final de la misma, se nos irá ofreciendo con diversas cinemáticas y a través de las interacciones con personajes no jugadores, a la par que se nos abrirán múltiples artículos en una enciclopedia, lo cual nos ayudará a tener un acceso inmediato y permanente a información relevante que pueda ayudarnos a aclararnos en toda la complejidad de un periodo histórico tan interesante.
Sobre el devenir de nuestro personaje a través de las misiones y los consabidos iconos que llenan el mapa, nos encontraremos con las típicas misiones principales que harán avanzar la historia, las múltiples secundarias de diversos tipos que se repetirán, y algunos eventos que surgirán de forma aleatoria y nos servirán para mejorar nuestro personaje o equipamiento.
El problema de Rise of the Ronin, el cual comparte con la mayoría de juegos que han optado por esta fórmula, es la repetición durante la mayor parte del juego de las mismas mecánicas. Es cierto que podremos decidir, por ejemplo, afrontar ciertos enfrentamientos contra fugitivos a los que queramos dar caza, optando por el sigilo o el combate directo, pero lo cierto es que, dependiendo del tipo de jugador que seamos, acabaremos optando casi siempre por aquello que se nos dé mejor. El otro tipo más repetido de misión será el de asaltar campamentos, pero más allá de eso las tareas que habrá serán menores como acariciar gatos, abrir cofres, hacer fotos, desbloquear útiles puntos de viaje rápido, disparar a dianas… nada que sea muy relevante en realidad o que nos emocione en exceso más allá de seguir la rutina propia de ir cumpliendo objetivos.
Por fortuna, las recompensas que consigamos nos harán seguir la zanahoria con cierto gusto por esa sensación de mejora poco a poco pero constante que nos llevará a subir nivel, consiguiendo nuevas habilidades o movimientos, lo cual hará que el combate sea más divertido a medida que vamos mejorando a nuestro personaje, y ahí el Team Ninja destaca, como no podía ser de otra manera. Igualmente, hay que decir que las misiones que vayamos superando nos premiarán con escenas que crearán o reforzarán conexiones con personajes nuevos o existentes de forma que las misiones secundarias tendrán su apoyo a la historia principal.
Hemos mencionado la excelencia del combate de Rise of the Ronin. Y es que si conocemos al Team Ninja, tampoco podemos decir que sea una sorpresa. Rise of the Ronin nos ofrece un combate que supondrá un reto pero totalmente justo. Aprenderemos a gestionar las barras de ki, conservar la nuestra e intentar agotar la de nuestro enemigo, y, sobre todo, a utilizar el contraataque en el momento justo y sabiamente. La recompensa si realizamos un contraataque en el momento justo es muy grande, lo cual nos incentivará mucho a intentar perfeccionar nuestro uso del mismo, pero a la vez nos dejará totalmente vendidos si fallamos.
Tendremos una buena cantidad de armas para escoger, cada una con sus peculiaridades, puntos fuertes y débiles, pero tan sólo podremos equipar dos principales cuerpo a cuerpo al mismo tiempo, cada una de las cuales nos permitirá tres estilos de lucha distintos, y podremos cambiar en cualquier momento, en mitad de una batalla, de uno a otro, para permitir adaptarnos al rival si vemos que la estrategia escogida no da los frutos esperados. También podremos equipar otras dos pensadas para el ataque a distancia.
Un detalle curioso es que los enemigos, a menudo, no vendrán solos, pero nosotros tampoco lo estaremos. A menudo nos acompañará algún otro guerrero y, es más, podremos tomar directamente el control de ellos a discreción. En caso de que nos enfrentemos a enemigos, digamos, menores, tendremos además la opción de acabar con ellos de un sólo golpe, saltando y ejecutándolos desde arriba o por detrás, y aunque estos toques de sigilo están ahí, el juego no te obliga en ningún momento a llevar a cabo ninguna misión de forma exclusiva usando dichas mecánicas.
Desde el punto de vista gráfico, hay que decir que Rise of the Ronin cumple, aunque tampoco sorprende. Artísticamente es una delicia pasear por los escenarios que recrean muy bien la época en la que se ambienta el juego, pero es cierto que no parece que Team Ninja esté exprimiendo el hardware actual aunque juguemos con los detalles al máximo. La otra cara, positiva, de todo esto, es que los requisitos necesarios para jugar de forma fluida son bastante contenidos, y es que incluso para jugar al máximo, Rise of the Ronin tan sólo exige un Ryzen 5 5600X y una GPU AMD Radeon 6700XT, hardware de hace entre 4 y 5 años y que ya en su momento estaban alejados de ser topes de gama. Si nos fijamos en los requisitos mínimos, nos encontramos con que Rise of the Ronin funcionará sin problemas con un Ryzen 5 1600 y una nVidia GTX 1060 de 6 GB.
En cuanto al audio, acompaña a la perfección a la ambientación sin destacar en demasía. Lo que sí hay que destacar es su perfecto doblaje al castellano, así como la inclusión del inglés y japonés, para que todos podamos escoger nuestra preferencia.
En conclusión, Rise of the Ronin nos ofrece un juego que, sin inventar nada, y adoleciendo de los problemas típicos de los juegos de mundo abierto de acción y rol, posee una ambientación muy atrayente, y un desarrollo de la historia muy bien llevado a cabo, a la par de un combate desarrollado con maestría, lo cual será la punta de lanza para disfrutar al máximo de este juego.