Desde hace unos años, el fenómeno de los “boomer shooters” ha vuelto con fuerza, recuperando esa acción directa, rápida y sin complicaciones de los first person shooters de antaño, pero adaptándola a audiencias más modernas. En este contexto llega Starship Troopers: Ultimate Bug War!, un título que no solo se suma a esta tendencia, sino que además lo hace apoyándose en una licencia sorprendentemente querida. La película original de Starship Troopers de 1997 dejó una huella imborrable gracias a su mezcla de acción desmedida y sátira política, y este juego recoge precisamente ese espíritu para trasladarlo a una experiencia interactiva que apuesta por la inmediatez y el espectáculo.
La franquicia Starship Troopers realmente arranca en 1959 con la novela del mismo nombre del escritor estadounidense Robert A. Heinlein. Ya en la década de los 90 se iniciaría un proyecto de película de ciencia ficción que por su parecido con la obra literaria acabaría adaptándose a su universo dando lugar a la película Paul Verhoeven que todos conocemos. La película destacó por su mezcla de acción trepidante, sátira social y efectos especiales CGI pioneros para su época, con un reparto encabezado por Casper Van Dien como Johnny Rico, Denise Richards y Dina Meyer. Su tono irónico sobre la militarización y la propaganda, junto con escenas icónicas de batallas contra los arácnidos, la convirtieron en un clásico de culto.
A lo largo de los años, la saga ha generado varias secuelas cinematográficas, series animadas y videojuegos, explorando distintos estilos y géneros, desde estrategia hasta shooters, lo que ha mantenido viva la esencia de la guerra contra los insectos gigantes en la cultura popular y ha sentado las bases para adaptaciones modernas como este Ultimate Bug War que nos ocupa.

En lo que respecta a la historia, nos encontramos ante un planteamiento sencillo pero efectivo. La guerra contra los arácnidos continúa, y nosotros encarnamos a la Comandante Samantha “Sam” Dietz en medio de este conflicto interminable. No estamos ante un título especialmente narrativo, ni necesita serlo, pero sí hay suficiente contexto para darle cohesión a la campaña y, sobre todo, para justificar el constante despliegue de acción. Los guiños a la obra original están presentes, incluyendo apariciones de personajes conocidos como el ahora General General Johnny Rico, lo que aporta ese toque de fanservice que muchos fans agradecerán. Eso sí, conviene tener claro desde el principio que la narrativa actúa más como hilo conductor y no es lo más importante del título.
Donde el juego pone toda la carne en el asador es en su jugabilidad. Aquí nos encontramos con un shooter en primera persona de corte clásico, donde lo importante es moverse rápido, disparar sin parar y sobrevivir a oleadas de enemigos que no dejan de presionar. La sensación de combate funciona bien, las armas tienen pegada, los enfrentamientos resultan intensos y el ritmo apenas da tregua. Además, el juego introduce cierta variedad mediante diferentes objetivos, desde limpiar zonas infestadas hasta completar misiones concretas dentro de mapas relativamente abiertos.
Sin embargo, es precisamente en este punto donde empiezan a aparecer algunas de sus limitaciones más evidentes. Aunque el núcleo jugable es sólido y entretenido, la estructura de misiones tiende a repetirse más de lo deseable. A lo largo de la campaña, que además no es especialmente larga, acabamos realizando tareas muy similares una y otra vez, lo que puede provocar cierta sensación de monotonía si se juega del tirón. No es un problema grave, porque la base es divertida, pero sí suficiente como para que el conjunto no alcance cotas más altas.

También resulta interesante la inclusión de algunos elementos que aportan un pequeño giro a la fórmula, como la posibilidad de controlar a los propios arácnidos en un modo de juego específico donde manejaremos un tipo de bicho asesino con diferentes formas de ataque y una sola misión, arrasar bases humanas y causar estragos. Es un añadido interesante que rompe un poco la monotonía del modo campaña y permite experimentar la acción desde la otra perspectiva, aunque no es tan profundo como el modo principal. Este tipo de ideas ayudan a refrescar la experiencia y demuestran que hay intención de ofrecer algo más que un simple homenaje a los shooters clásicos, aunque quizás se queda algo corto en desarrollo.
En el apartado técnico y audiovisual, el juego apuesta por una estética retro que encaja muy bien con su propuesta. No busca el realismo, sino un estilo más pixelado y funcional que prioriza la claridad en pantalla y el rendimiento. En general, el resultado es bastante sólido, el diseño de enemigos es reconocible, los escenarios cumplen su función y el conjunto se mueve con fluidez. El sonido también acompaña correctamente, con efectos contundentes y una ambientación que refuerza la sensación de estar en medio de una guerra constante contra hordas de criaturas.
Eso sí, no estamos ante un título especialmente puntero en lo técnico. Hay cierta sensación de producto contenido, tanto en el alcance de los escenarios como en la variedad visual, lo que encaja con el resto de decisiones de diseño, todo está enfocado a ofrecer una experiencia directa, sin excesos, pero también sin grandes alardes. Lo importante es que logra recordarnos al universo de Starship Troopers tanto por ambientación como por la acción desenfrenada que nos espera lo -poco- que nos dura la campaña.

Más allá de la campaña principal y el Modo Bicho, el juego no destaca especialmente por la cantidad de contenido adicional. Se trata de una experiencia bastante contenida, de poco más de 5 horas -algunas más si nos atascamos en alguna misión-, pensada para disfrutarse de principio a fin sin demasiadas distracciones. Esto refuerza esa idea de producto compacto, pero también puede dejar con ganas de más si queremos una propuesta más completa o rejugable.
En conjunto, Starship Troopers: Ultimate Bug War! es un juego que tiene muy claro lo que quiere ser, y en gran medida lo consigue. Ofrece acción directa, un ritmo alto constante y una ambientación que convencerá a los fans del universo Starship Troopers. Sin embargo, también es un título que muestra sus costuras con relativa rapidez, especialmente en lo que respecta a la repetición de situaciones y a una duración algo ajustada.
Nos queda, por tanto, una experiencia bastante disfrutable y bien planteada dentro de sus límites, pero que se queda a las puertas de algo más grande. Funciona muy bien como shooter ligero y entretenido, ideal para partidas intensas y sin complicaciones, aunque quizás no tanto como una propuesta capaz de marcar un antes y un después dentro de los videojuegos de esta franquicia. Aunque lo más importante es recordar que jugar a este juego otorga la ciudadanía.

