La saga Atelier es una de esas sagas que podrían asustar a los nuevos jugadores a la hora de acercarse a ella, a pesar del atractivo que pueda suponerles. Es, lo que se puede llamar, meterse en un jardín. Una saga muy longeva, con una cantidad muy amplia de entregar repartidas en múltiples plataformas y con un público fiel, pero nicho. Atelier Ryza 2: Lost Legends & the Secret Fairy viene a confirmar lo que ya se intuía con su predecesor directo, que estamos ante un gran momento para engancharse a este tren.

Gust Co. Ltd. era una pequeña compañía fundada en 1993 en Nagano, Japón, que comenzó autopublicando sus obras y sin muchas pretensiones. Pero tras un meritorio primer juego, Story of King Ares para PC-9801, pasaron a engrosar el amplio listado de desarrolladores oficiales para PlayStation con Falcata – Astran Pardma no Monshou. No fue hasta 1997 que vio la luz el primer Atelier con Atelier Marie: The Alchemist of Alburg, su saga más conocida y prolífica y que puso a Gust Co. Ltd. en el mapa y bajo el objetivo de Koei Tecmo Holdings, que acabó adquiriendo a la compañía unos años después, y bajo cuyo manto han desarrollado otros títulos también conocidos como Ar Tonelico, Nights of Azure o el reciente juego basado en el manga y serie de animación homónima Fairy Tail.

Pero centrémonos en la saga que nos ocupa. Como ya mencionamos en la introducción, la saga Atelier es una de esas sagas que tienen un público constante pero no muy numeroso, y que apenas aumenta, por diversas razones. Una de ellas, que no la única ni la más importante necesariamente, es la cantidad de entregas y subsagas que comprende. Y es que desde aquel lejano 1997 han visto la luz ya 21 entregas principales subdivididas en arcos argumentales con distintos protagonistas cada entrega dentro de cada subsaga, 22 con esta que nos ocupa, y 16 entregas secundarias de diversos géneros en diversas plataformas. Han pasado por todas las consolas de Sony, de sobremesa y portátiles, y algunas de otras compañías como SEGA o Nintendo, e incluso en Pc, quedando las consolas de Microsoft como las únicas de las grandes marcas que no han alojado ninguna entrega. Y demás ha habido numerosos ports con mejoras, compilaciones y refritos varios. No es de extrañar que haya nuevos jugadores que se puedan sentir atraídos, pero a la vez se mantengan alejados ante la duda de por dónde comenzar o dónde engancharse.

Tal vez, conocedora de ello, Gust Co. Ltd. puso toda la carne en el asador con la anterior entrega. Atelier Ryza: Ever Darkness & The Secret Hideout supuso un soplo de aire fresco en una saga hasta entonces estancada en todos los aspectos, técnicamente y en cuanto a desarrollo jugable. Y el público respondió, convirtiendo a la entrega anterior en la más exitosa de toda la saga con alrededor de medio millón de copias vendidas.

Fruto de ello, Atelier Ryza 2: Lost Legends & The Secret Fairy es una secuela directa y continuista de la anterior entrega. Y, lo que podría parecer lo habitual, en esta saga es una novedad, pues hasta ahora, y con la numerosa cantidad de entregas que la componen, nunca había repetido una protagonista. Incluso en entregas pertenecientes a la misma subsaga, cada entrega tenía una protagonista distinta.

Así que, por vez primera, nos pondremos a los mandos de un personaje que no es un novato en el uso de la alquimia, aunque aún tenga mucho por aprender. Y no por ello, Atelier Ryza 2 estará exento de jugosas novedades.

Comencemos por lo que se mantiene a lo largo de toda la saga, para aquellos que no la conozcan. Atelier Ryza 2, en su desarrollo jugable, sienta sus bases en la alquimia, en la combinación de elementos para la creación de nuevos objetos y seguir con ello avanzando, en el juego y en la historia. Por ello, también tienen un gran componente de búsqueda y exploración de escenarios para poder recolectar dichos elementos. Y, por supuesto, los combates, que en este caso dejan de lado los turnos estrictos pasando a utilizar una solución mixta en la que una barra de tiempo que siempre avanza nos indica cuando va a poder realizar la siguiente acción cada personaje.

Y es que, una vez establecido el núcleo inamovible, vienen las novedades. Y la primera viene en forma de un acceso más inmediato a las acciones en el combate, permitiendo que, si lo dominamos, poseamos la agilidad necesaria para no limitarnos a permitir que los compañeros realicen las acciones predeterminadas, sino tener la ocasión de ir cambiando de uno a otro y controlar mayor número de acciones del grupo de forma más precisa.

Los grupos constarán de tres miembros y un submiembro, y nosotros solo podremos controlar a uno a la vez, que no tiene por qué ser la protagonista. Y la curva de dificultad en los combates es lo suficientemente ajustada para permitir, en los primeros, que nos hagamos con el sistema sin problema.

Pero las novedades no se ciñen al combate, sino que abarcan los elementos más esenciales del juego. En el caso de la alquimia, en esta ocasión se añade un árbol de recetas y habilidades a desbloquear que nos permitirá visualizar el camino que queremos tomar a la hora de ir creando objetos.

En cuanto a la exploración, las mejoras vienen dadas por dos vertientes distintas. Por un lado, abandonamos la isla en la que se ambientó la primera entrega, y nos desplazaremos a la capital del reino y sus tierras circundantes. Con ese amplio escenario como excusa, nos toparemos con los mapas más amplios de la saga, teniendo en cuenta que la anterior entrega ya supuso un salto al respecto con los anteriores. La capital, además, está más viva que los escenarios del juego anterior, que a de por sí lo estaban más que lo visto en entregas anteriores de la saga.

Pero la exploración no solo ha dado un salto en cantidad, sino en calidad. Nuestro personaje poseerá nuevas capacidades para explorar los escenarios como nadar, bucear, escalar, pasar por estrechamientos o descolgarse por los árboles. Y estos añadidos no son meras adiciones estéticas, sino que en un juego donde la recolección y exploración son tan importantes, están perfectamente integrados y dan unas posibilidades jugables antes inéditas. Llegaremos, por ejemplo, a tener que recoger materiales acuáticos y explorar mazmorras submarinas.

En muchos aspectos, entre las posibilidades añadidas y la extensión del juego, podemos tener la falsa sensación de que han querido subirse al carro de los juegos de mundo abierto, aunque las cargas nos harán ser conscientes de que no es así.

Otro avance, aunque algo más sutil, viene de la mano de la continuidad de la protagonista. Ryza sigue siendo ella misma, con la inocencia extrema que la caracteriza, pero por vez primera Gust Co. Ltd. tiene la oportunidad de seguir desarrollando un personaje, en lugar de cambiar inmediatamente. También harán acto de presencia viejos conocidos de la anterior entrega, junto con algunas inevitables nuevas caras que harán aparición.

Desde el punto de vista técnico, Atelier Ryza 2: Lost Legends & The Secret Fairy, mejora ligeramente con respecto a su precuela, lo cual se hace notar sobre todo en la vida de los escenarios. Nos encontraremos también con un evidente contraste entre zonas de distinta relevancia y también en los modelados de personajes, muy cuidados y con personalidad en el caso de personajes relevantes y mucho más sencillos y genéricos en aquellos no importantes. Supone en todo caso, un salto evidente y necesario con respecto a entregas anteriores al primer Ryza, pues parecía que se hubieran estancado en la generación PlayStation 2 y, al fin, se ha dado un salto de calidad evidente. No es muy llamativo si lo comparamos con otros juegos de PlayStation 4 pero con respecto a lo visto en la propia saga es de agradecer.

La música es ya característica en la saga y en juegos de este estilo, y en este caso cumple como suele ocurrir y, aunque no pasará a la historia, acompañará perfectamente a lo largo de nuestra aventura. El doblaje es bueno, en perfecto japonés, y con los textos y menús en inglés, como es costumbre en la saga. Ninguna sorpresa en un juego de este género con la proyección de ventas que posee.

En cuento a la historia, y sin querer entrar en destripes, todo comienza con Ryza en su pueblo, en el cual es una alquimista reconocida, pero en el fondo anhela llegar más allá en su arte. En ese momento, alguien aparece con un misterioso objeto y nos anima a investigarlo, lo cual nos lleva a la capital real, Ashra-am Baird, a explorar ruinas ancestrales y a sumergirnos en el misterio de las «leyendas perdidas» con algunos de nuestros amigos. La historia, como la protagonista, es sencilla e inocente, pero cualquier aficionado a la saga no lo notará como algo negativo sino que estará acostumbrado a esto tipo de personajes y argumentos y, de hecho, ahí radica parte del encanto de Atelier Ryza 2

La historia es lo suficientemente independiente como para que no sea en absoluto necesario haber jugado a la anterior entrega, a pesar de que la breve introducción del juego apenas nos ofrece detalles que nos pongan en antecedentes más allá de que han pasado 3 años desde los sucesos anteriores. Esto, en el fondo, no tiene por qué ser negativo, puesto que nos da la libertad para poder disfrutar de la anterior entrega, si es que no lo hemos hecho aún, sin desvelarnos ningún detalle relevante de su historia. Hemos de advertir, no obstante, que a pesar de que el primer Ryza ya suponga tal vez, la mejor entrega hasta aquel momento, si jugáis primero Ryza 2, afrontar después el primero, se puede hacer un poco cuesta arriba. Recomendamos por tanto encarecidamente que, a pesar de no ser necesario, disfrutemos primero de la primera entrega antes de ponernos con la actual.

En conclusión, Atelier Ryza 2: Lost Legends & The Secret Fairy y la subsaga en la que se enmarca suponen un salto evidente y una declaración de intenciones con respecto a lo visto en la saga hasta ahora. No viene a revolucionar el género ni falta que hace, pero coge una fórmula establecida y la lleva más allá, mejorando en esta última entrega lo ya conseguido en la anterior, y consiguiendo convertirse en el mejor juego de la saga y un buen lugar por el que comenzar a disfrutarla.

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Koch Media