Muchas veces queremos volver a épocas pasadas, atrapar esa nostalgia con los dedos mientras nuestra vida se escapa poco a poco. Los shooters de la época de Nintendo 64 son un buen ejemplo de eso. Tanto GoldenEye 007 como Perfect Dark son dos juegos que se recuerdan con cariño, y como no podía ser de otra manera, los jugadores queremos volver a vivir esa sensación. Agent 64: Spies Never Die -el nombre no da pie a dudas- es básicamente un intento de sacar partido de esa nostalgia, y hace un trabajo excelente.

Agent 64: Spies Never Die es un juego de disparos en primera persona donde nuestro personaje está bastante limitado. Se trata de un juego que intenta imitar un estilo retro, pero traído a la actualidad, y eso hace que directamente no sea un juego para todo el mundo. El apuntado es como el de GoldenEye en su día, deteniéndonos para apuntar, y además no se puede saltar. Detalles que en su día eran normales pero a día de hoy resultan realmente extraños.

Agent 64: Spies Never Die tiene una buena cantidad de contenido. De primeras, tenemos una campaña con un buen número de misiones, que podremos jugar tanto solos como en cooperativo. Del cooperativo hablaré más tarde, pero la campaña merece la pena. Aunque se trata de un estilo de juego sencillo, hay más variedad de lo que parece. Los objetivos pueden ser básicos, pero en cada misión se añaden nuevas mecánicas, ya sea hackear un dispositivo o colocar explosivos en ciertos lugares. 

Pero aún así lo que más haremos tanto en la campaña como en los demás modos será disparar nuestras armas. Disparar en este juego es agradable, los enemigos, aunque no hay una gran variedad, responden de forma inteligente y ofrecen un buen reto. Nos enfrentaremos a un buen número de enemigos, ya sean en entornos pequeños o escenarios más grandes, pero nunca dejaremos de enfrentarnos a grupos grandes.

Las armas son lo que nos podíamos esperar; comenzaremos con pistolas y metralletas, para ir avanzando y conseguir fusiles o escopetas, hasta terminar con lanzacohetes. También tendremos minas y otros gadgets. Cada una de las armas tiene su propio estilo, pero el sistema de apuntado que he comentado antes se aplica a todas ellas. Obviamente esta variación de apuntado cambiará según nuestro propio control, ya sea el teclado y ratón o un mando.

Personalmente, después de haber probado los dos controles, creo que jugar con mando es lo más cercano a la experiencia que buscaban los desarrolladores. El apuntado con el botón derecho, si usamos el teclado y ratón, resulta muy sencillo. Sin embargo, si usamos el mando pasará a ser más difícil, y sobre todo, más parecido a como era el GoldenEye en su día -que si recordáis, nunca salió fuera de su consola original-. Los controles son algo personal así que está en vuestra mano elegir los que más se adecúen a lo que buscáis.

Más allá de la campaña, tendremos modos enfrentados, cooperativo a pantalla partida y cooperativo online, desafíos para un jugador y alguna cosilla más. Muchas de las cosas, incluidas las misiones de la historia, las iremos desbloqueando poco a poco mientras jugamos y completamos cosas. En ese aspecto es muy parecido al juego en el que se basa, con aquellas últimas misiones extrañas y que ni siquiera aparecían en la película. Esa sensación de descubrimiento y de avance está presente y es un gran añadido, uno de esos casos donde la nostalgia sirve para algo más que vender una ilusión falsa.

El online de Agent 64: Spies Never Die funciona muy bien y, para mi gusto, es lo que lo hace brillar. Tanto la campaña como el multijugador enfrentado funcionan estupendamente, sin fallos y con una interfaz directa y sencilla. Esa rapidez para entrar a jugar hace que el juego gane aún más puntos para mí como jugador. Nada de pases de batalla ni niveles ni cosas del estilo; simple y pura diversión. Sin embargo, por decir un detalle que no me ha gustado, es que la progresión de la historia principal no es compartida entre el modo para un jugador y el cooperativo, lo que hace que nos tengamos que pasar cada nivel dos veces. Creo que podrían parchearlo ya que en dificultades altas no es nada fácil.

La parte visual es sin duda donde más nostalgia ofrece Agent 64: Spies Never Die. Unos diseños low poly con poco detalle que recuerdan al juego que tienen que recordar, pero modernizados. Las armas, por ejemplo, tienen un nivel de detalle que no encontramos en otras cosas, ya que tanto los escenarios como los personajes están muy por detrás. Las animaciones son simples pero graciosas, y le dan un toque al juego que lo hace interesante. La música y los efectos cumplen con creces, aunque hay que comentar que la música puede volverse repetitiva, sobre todo cuando jugamos en difícil y tengamos que repetir algunos niveles.

En conclusión, Agent 64: Spies Never Die es un viaje al pasado pero con sentido, con buen hacer y cariño. Tiene una gran cantidad de contenido y jugablemente es, a pesar de sus toques nostálgicos, muy interesante y divertido. Obviamente no se trata de un juego para todo el mundo; si no buscáis una historia llena de clichés y momentos absurdos o unas partidas con vuestros amigos para descubrir quién es el que mejor sigue disparando, este juego no es para vosotros. Pero si algo de lo que he contado anteriormente resuena en vosotros, seguramente os dé unas buenas horas de diversión. Y quién sabe, igual volvéis a ser aquellos niños pequeños durante unas horas.