Culdcept es una de esas franquicias que, pese a contar con casi treinta años de historia, sigue siendo prácticamente una desconocida para buena parte del público occidental. Nacida en Sega Saturn en 1997, la saga ha ido pasando por diferentes plataformas y acumulando entregas, aunque su distribución fuera de Japón siempre ha sido bastante limitada. En Europa tuvimos que esperar hasta 2017 para recibir Culdcept Revolt en Nintendo 3DS, así que no resulta extraño que muchos jugadores estén descubriendo la serie ahora. Casi diez años después de aquella última entrega occidental, Neos recupera la fórmula con Culdcept BEGINS, una nueva aventura que pretende servir como puerta de entrada para los recién llegados sin renunciar a la profundidad que ha caracterizado a la saga.
La historia nos lleva hasta Bavrashka, un continente creado por los dioses donde los llamados Cepters utilizan el poder de los Culds, fragmentos de una antigua fuerza divina. Nuestro protagonista es Kamur, un joven que llega a la Royal Cept Academy para formarse como Cepter. Allí comenzaremos a descubrir tanto sus habilidades como los misterios relacionados con su pasado, mientras diferentes personajes y facciones nos acompañan en una aventura que irá adquiriendo mayor importancia según avancemos. Sin parecer un gran argumento en principio, cumple perfectamente su función y, sobre todo, sirve como vehículo para introducirnos poco a poco en las reglas. De hecho, la campaña funciona en buena medida como un enorme tutorial que nos permite asimilar las diferentes posibilidades sin enfrentarnos desde el principio a toda la complejidad del sistema.
Porque si algo define a Culdcept BEGINS es precisamente su peculiar combinación de géneros. Tenemos un tablero por el que nos desplazamos mediante los dados, pero aquí no compramos propiedades para convertirlas en simples fuentes de ingresos. Cuando caemos en una casilla libre podemos colocar una criatura y reclamar ese territorio, que posteriormente podremos mejorar y reforzar. Si otro jugador cae allí, tendrá que pagar un peaje, aunque también puede intentar enfrentarse a nuestra criatura para arrebatarnos la propiedad.

Y es aquí donde entran las cartas. Disponemos de más de 400 entre criaturas, objetos y hechizos, aunque cada mazo está limitado a 40. Construirlo correctamente es probablemente la parte más importante de la experiencia. No basta con introducir las cartas más poderosas, debemos buscar sinergias, combinar criaturas y objetos, aprovechar los diferentes elementos y decidir qué tipo de estrategia queremos seguir. Podemos apostar por un mazo defensivo, especializarnos en determinados territorios o buscar combinaciones que nos permitan dar la vuelta a una partida que parecía perdida.
Los combates son sencillos de entender pero bastante profundos cuando comenzamos a dominar sus posibilidades. Al caer en territorio enemigo podemos pagar o intentar conquistar la casilla mediante un enfrentamiento. Elegiremos una criatura y podremos utilizar cartas de apoyo para modificar sus capacidades, teniendo siempre en cuenta los recursos disponibles y las características del enemigo. Esto hace que cada combate sea algo más que una simple comparación de estadísticas y que muchas veces la mejor decisión sea precisamente no atacar.
Además, los propios tableros incorporan elementos que añaden nuevas decisiones. Los santuarios y los diferentes efectos asociados a los territorios hacen que no todo consista en avanzar y esperar que el dado nos lleve hasta la casilla adecuada. Poco a poco aprendemos a valorar nuestros movimientos, a controlar nuestros recursos y a aprovechar las circunstancias de cada partida.

Eso sí, el azar es una parte inseparable de Culdcept y debemos aceptarlo desde el primer momento. Podemos tener un plan perfectamente diseñado y ver cómo un lanzamiento desafortunado nos coloca justo delante de un territorio enemigo, mientras que otra tirada puede permitirnos escapar de una situación complicada. En determinados momentos puede resultar frustrante, especialmente cuando varios malos resultados se encadenan, pero el dado no convierte el juego en una experiencia completamente aleatoria. La estrategia está precisamente en construir nuestro mazo y tomar decisiones teniendo en cuenta que nunca podremos controlar por completo el movimiento.
Esta combinación entre azar y estrategia será probablemente el aspecto que más nos divide. Quienes busquen una experiencia puramente competitiva y basada exclusivamente en habilidad pueden encontrar determinadas situaciones injustas, mientras que quienes disfruten de los juegos de tablero entenderán rápidamente que la incertidumbre forma parte de la diversión. En nuestro caso, cuanto más hemos jugado, menos hemos sentido que el dado decidiera por completo el resultado y más hemos entendido que se trata de aprender a jugar con las circunstancias que nos toca afrontar.
Una de las grandes virtudes de BEGINS es precisamente que sabe introducirnos en este sistema sin exigir conocimientos previos. Las primeras partidas son relativamente sencillas y las nuevas posibilidades aparecen de manera progresiva, permitiéndonos comprender las reglas antes de enfrentarnos a situaciones realmente complejas. Después, cuando ya dominamos las bases, comienza la parte más adictiva, experimentar con diferentes mazos, descubrir combinaciones y volver a enfrentarnos a los tableros intentando encontrar nuevas soluciones.

La rejugabilidad es, por tanto, considerable. La campaña nos ofrece una buena cantidad de enfrentamientos, pero una vez comprendemos el sistema descubrimos que hay mucho más por hacer. Podemos probar configuraciones completamente diferentes, enfrentarnos a la inteligencia artificial en distintos niveles y, por supuesto, llevar nuestros mazos al terreno online. Es uno de esos juegos en los que una partida puede durar relativamente poco, pero resulta sencillo pensar que echaremos solamente otra antes de dejarlo.
El multijugador es uno de sus grandes atractivos, especialmente en Nintendo Switch 2 -la versión de la que disponemos-. Podemos enfrentarnos online a otros jugadores y también aprovechar GameShare para que hasta cuatro personas jueguen sin que todas necesiten disponer de una copia del juego. Es una función especialmente interesante para un título con una naturaleza tan cercana al juego de mesa. Sin embargo, encontramos una pequeña contradicción; no existe un modo multijugador tradicional para cuatro personas utilizando una única consola. Para una propuesta de estas características, habría sido una incorporación perfecta.
Centrándonos en la versión de Nintendo Switch 2, también introduce algunas mejoras técnicas respecto a la versión de la primera Switch que, aunque no transforman la experiencia, sí resultan bienvenidas. La resolución superior permite disfrutar de una imagen más definida, la mayor tasa de imágenes proporciona una navegación más fluida y el control mediante ratón de los Joy-Con 2 resulta bastante cómodo para movernos por menús y gestionar nuestras cartas. Además, durante nuestras partidas no hemos encontrado problemas de rendimiento destacables, por lo que técnicamente estamos ante una conversión muy sólida.

Donde BEGINS resulta menos impresionante es en su apartado audiovisual. El diseño es agradable y tiene personalidad, pero no estamos ante una producción especialmente espectacular. Los escenarios son sencillos, las animaciones son bastante contenidas y algunas ilustraciones de las cartas pueden resultar menos llamativas de lo esperado. Al menos, la interfaz está muy bien planteada y consigue mostrar una enorme cantidad de información sin convertir los tableros en un caos. La música acompaña correctamente y cumple su cometido, aunque tampoco será uno de los aspectos que recordemos especialmente después de terminar la partida.
Culdcept BEGINS no pretende reinventar una fórmula que lleva décadas funcionando, sino hacerla más accesible y ofrecer un nuevo comienzo a una saga que llevaba demasiado tiempo lejos de nuestras consolas. Y creemos que lo consigue. Su historia es sencilla, su apartado audiovisual podría haber sido más ambicioso y el azar no será del agrado de todo el mundo, pero cuando empezamos a comprender sus reglas aparece un juego de estrategia tremendamente particular, profundo y adictivo.
Después de tantos años siendo una franquicia casi desconocida en Europa, agradecemos especialmente que Culdcept vuelva con una entrega que no exige haber jugado a sus predecesores para disfrutarla. BEGINS entiende que muchos jugadores vamos a llegar por primera vez y hace un buen trabajo enseñándonos sus posibilidades sin sacrificar la profundidad. Puede exigir unas horas de paciencia antes de mostrar todo su potencial, pero si entramos en su propuesta descubriremos una mezcla de tablero y cartas difícil de encontrar en cualquier otro lugar. No es perfecto, pero sí es una de esas pequeñas sorpresas que, cuando consiguen engancharnos, pueden acompañarnos durante muchas más horas de las que inicialmente esperábamos.
