En PLANET ALPHA hay algo que destaca sobre todas las cosas, y podemos resumirlo en una sola palabra, belleza. Su apartado artístico puede alcanzar cotas soberbias, mostrándonos un mundo alienígena que al ser pura fantasía, no está atado a ningún tipo de lastre artístico, y esto lo han sabido aprovechar los chicos del estudio danes Planet Alpha ApS a la perfección. Nos encontramos con un plataformas 2.5D de avance lateral, con algunas secciones con efecto diorama, donde deberemos avanzar para que nuestro personaje escape de este planeta, tan bonito como peligroso. Para ello nuestro personaje tendrá que: llevar cuidado con el terreno y medir sus saltos, resolver algunos puzles, lidiar con la impresionante fauna autóctona del planeta e intentar no ser descubierto por una raza de robots que están realizando una invasión de este mundo. Todo ello además se intercala con varias secciones de sigilo. Nosotros «solo» contaremos con el poder controlar el ciclo de día y noche.

Y es que pasada la parte inicial del juego, controlar el ciclo día y noche será nuestra forma de resolver los puzles que se nos planteen. Quizá de día una planta o una piedra que obstaculice nuestro camino desaparece al caer la noche, y tendremos que jugar con ello para ver los distintos efectos y si estos nos permiten continuar nuestro camino. Además, este cambio de ciclo día y noche incide en el apartado artístico, haciendo el juego más bonito aun si cabe, pues las diferencias artísticas entre ciclos son bien palpables. Es cierto que a veces estos puzles parecen demasiado simples y la mecánica del cambio de ciclo se presenta bastante desaprovechada, siendo quizá este el punto negro del juego, que si bien no llega a ser un lastre, sí que empaña un poco el resultado final.

 

 

Y ahora toca hacernos la pregunta, ¿es solo belleza artística lo que PLANET ALPHA nos propone? La respuesta es un contundente No. PLANET ALPHA aunque en su concepción inicial parezca un juego de avance 2.5D —desplazamiento 2D sobre un entorno tridimensional— con algunos puzles no muy complicados donde huimos por huir y con ello avanzamos por avanzar, pronto nos demostrará que estamos muy equivocados. Hay lugar para una narrativa bastante bien llevada, y una historia, que no será la nuestra y transcurre en segundo plano. Y es que esta historia se nos va contando a través de lo que va sucediendo en el planeta mientras nosotros avanzamos en nuestra huida de él. Seremos testigos de cosas bastante sorprendentes, no atacar naves en llamas más allá de Orión, pero casi.

Acompañando este argumento tendremos una acción propia de un plataformas de toda la vida, con secciones de saltos menos exigentes, y otras secciones que sí pondrán a prueba nuestra pericia, ya que en bastantes ocasiones tenemos que saltar por la destrucción de la plataforma donde estamos y no reaccionar rápidamente es sinónimo de muerte segura. También tendremos las secciones con puzles, donde a base de nuestro poder de cambiar las horas deberemos encontrar la forma de modificar nuestro entorno para poder seguir adelante. No faltarán las secciones de sigilo donde evitaremos ser detectados por los robots enemigos, los cuales atacaran en cuanto nos vean cerca y deberemos encontrar dónde y cómo escondernos de ellos. Unas mecánicas diferenciadas pero que juntas funcionan, probablemente estén muy bien medidas de forma que no pensemos que unas secciones abundan sobre las otras. El equilibrio esta muy bien conseguido.

 

 

Al  hablar del apartado técnico y artístico del título, es obvio que lo primero que hay que alabar es el derroche de color e imaginación que tiene este planeta alienígena, a cada sección más bonita y espectacular. Como si de Avatar se tratase, nos encontraremos con unos paisajes y una fauna que nos obligarán a parar para contemplarlos. Eso si podemos, pues frecuentemente la acción no nos dará ni un respiro. Yo mismo me he encontrado en alguna ocasión embobado mirando la pantalla por los parajes que veían mis ojos, espectacular. Y como no solo de arte vive el apartado técnico, hay que decir que el juego se ve sólido y se mueve bien, con algún bajoncillo puntual cuando más cargado está el juego,  pero nada demasiado remarcable.

En el apartado sonoro, el juego cumple a la perfección, todo lo que sucede en el planeta esta reflejado adecuadamente y hay una amplia variedad de sonidos FX que hacen la experiencia más inmersiva. Las melodías acompañan adecuadamente y no desentonan, pasan de ser más ambientales en momentos de relativo reposo, a ser más estridentes y cañeras en momentos de acción y mayor agobio.

 

 

Es curioso ver como un estudio tan pequeño ha manufacturado un producto de tanta calidad, con unas cotas artísticas altísimas, muy por encima de algunos AAA, con una duración adecuada, alrededor de 6 horas, y con una jugabilidad sin grandes peros, salvo lo simple que puedan hacerse los puzles según avancemos. Y es que el sistema ideado de control del ciclo día y noche daba para mucho más. Hay que destacar la historia bien narrada en un plano secundario, que sin embargo hacen al planeta y lo que en este sucede el auténtico protagonista del juego, y la diversidad de mecánicas, plataformas, exploración, sigilo, para saber que estamos ante un juego bien hecho y bien pensado. Demuestra un derroche de talento de sus creadores, Planet Alpha ApS, y nos hace pensar en hasta dónde podrían llegar estos chicos con un presupuesto aún mayor. Esperemos saber pronto de ellos y que para un nuevo trabajo cuenten con mayores medios, aquí encontrarán un comprador.

Una experiencia visual que esta vez sí, viene acompañada por un gameplay a la altura, y que si adolece de puzles poco ambiciosos, sí que son suficientes para que el juego que nos ocupa sea de notable alto. El juego se puede encontrar en Xbox One, Playstation 4, PC, además de Nintendo Switch a un precio de 19,99€, quizá un precio que haría dudar a más de uno, pero si al final te decantas por comprarlo, dudo que os vayáis a arrepentir.

 

 


Este análisis ha sido realizado mediante una copia cedida por Team17