Anomaly Agent fue una muy agradable sorpresa a comienzos de 2024. De forma totalmente casual y sin saber nada previamente, el juego con el que debutó Phew Phew Games se ganó mi corazoncito. Su secuela espiritual (¿Y algo más…?) aspira a volver a ganarse a la gente por su personalidad, gameplay frenético y su mundo absurdo y… anómalo. Anomaly President quiere ser mucho más que más niveles con más modos de juego y más escenarios. Y su apuesta en forma de Early Access es tan prometedora como generadora de dudas. 

Pero antes de seguir, vamos a presentar a este ya nutrido juego con honores:

Hace más de dos años, el equipo turco de Phew Phew Games nos presentaron un mundo que era pura locura surrealista, para que lo explorásemos y resolviéramos las anomalías que lo recorrían por completo, a golpe de beat’em up y plataformas. Un pixelart 2D fantástico, y una música de las que se te quedan para siempre bastantes de sus partituras. Aquel juego llegó a prácticamente todos los sistemas posibles, salvo terminales móviles. Anomaly President se lanza de forma más controlada, por ahora solo en PC, en Steam, sin editor externo que porte el juego a más sistemas y en formato de acceso anticipado, aunque ya cuenta con buen contenido.

Podemos buscar similitudes entre ambos juegos a través de su mundo casi digno de Terry Pratchett. El caso es que empezamos una historia nueva. El poco honorable Presidente Raxford está gobernando con puño de hierro, manejando los medios de comunicación a su antojo, y lo que es peor ¡Está abusando, maltratando y hasta matando A LOS POBRES BLANDIS! Eso último es lo peor, creédme. Los blandis (o fluffies en inglés, aviso ya que la traducción al español es muy interesante) son criaturas pacíficas que hacen de todo y sirven para todo. Así que los pobres pueden ser tanto esclavos como carne de cañón para prácticas horribles que… El caso es que se presenta en el horizonte como candidato presidencial contra Raxford el benerable y honrado candidato Sev. Pero ¡Ay! su debut no empieza naaaaaaaaada bien, teniendo que salvarle las castañas su hijo, nosotros, el ágil y dinámico Venty. Pero a diferencia del Agente 70 y la estructura de mini y micro-niveles de juego anterior, aquí vamos a currarnos una campaña presidencial, en forma de roguelike de acción frenética, y gestión de nuestro autobús volador.

Una vez más, toca pensar en los reyes de esta manera de plantear los juegos de repetición que está arrasando en la última década, Hades y Dead Cells, pensando aquí más en el segundo. Anomaly President sigue manteniendo ese frenético combate 2D que casi hacía pensar en un Sekiro en un único plano pixelado. Las esquivas y los parrys, así como las posturas, conviven con acción directo ágil y sin limitaciones de stamina. Solo golpeo frenético y agilidad para defendernos y esquivar. El juego sigue en gran medida con las sensaciones al mando de su predecesor, aunque ahora no vamos a pasar niveles de forma continuada, sino a repetir y repetir los mismos escenarios, mientras la historia sigue avanzando tanto sin salir de ellos, como al lograr encadenar varios superados.

Ya decimos, música conocida: tenemos varios escenarios principales llenos de secciones rápidas y cortas, recibiendo al término de cada una alguna recompensa o mejora para Venty. Al final de cada escenario habrá un jefe, y deberemos pasarnos varios escenarios y jefes seguidos. Lo que no será posible de primeras si no morimos, mejoramos a Venty y volvemos a la acción un buen número de veces. Música conocida.

Gracias al brutal ritmo de juego junto a sus fluidos controles y exigente demanda de la acción, realmente no tenemos que pasarnos decenas de horas repitiendo. Pero para el jugador medio, sí veremos al menos los tres primeros escenarios quizás un poco más de lo que nos gustaría.

Pero Anomaly President no pone todos los huevos en la cesta de la repetición y lo muy divertido de su gameplay, porque hay un componente de gestión, de city builder. O ‘bus builder’ más bien…

Empezamos con un autobús modesto y coherente… y lo vamos a convertir en un edificio rodante, llenito de blandis que trabajarán gustosos con nosotros por nuestra causa. La gestión se dispone de forma sencilla, afortunadamente. Por un lado, deberemos crear más módulos que insertar de cualquier manera en el autobús. Por el otro, esos módulos serán llevados por blandis que tienen sus necesidades y su estado de ánimo.

En la parte de gestión tenemos tanto la obtención y manejo de materiales para el autobús, como para mejorar a Venty permanentemente. Para ello salimos a pelear -bueno, y por el bien, la libertad humana y bla bla bla…-, y cuando volvemos podemos ampliar el espacio del ‘edificio-bus’, como sacar nuevas salas al mejorar parámetros como el carisma y el porcentaje de voto de la población. Sí, eso se consigue también luchando, repitiendo escenarios, y llegando al final de cada ‘tanda’ de los mismos.

Pero los blandis que manejarán cada módulo necesitan alimento, descanso, distracciones… su moral puede decaer mucho simplemente con el hambre, porque no hemos conseguido suficiente comida para ellos mientras ‘roguelikeamos’. Pueden morir, y no querremos eso…

El mapa general es algo más que un menú encubierto, ofreciendo también algunos añadidos, hallazgos y distracciones agradecidas para conseguir recursos y más blandis para la causa. Pero más blandis con nosotros, son más bocas que alimentar y cuidar…

Anomaly President ya ofrece bastante contenido, como unas 10-15 horas, aunque gran parte del mismo sea repetir los mismos escenarios. Lo divertido y rabioso de su combate hace querer volver una y otra vez. Se echaría un poco de menos el plataformeo y secciones de habilidad de su predecesor, pero a medida que los escenarios se complican, daremos uso del doble salto y el impulso para manejarnos dentro de sus cada vez más verticales secciones.

Pues de nuevo con otro gran trabajo visual, pero también, con temas musicales bien potentes y pegadizos aquí también, tenemos ya un ‘roadmap’ del juego durante los próximos meses. Volveremos con la versión 1.0 y lo que nos pueda deparar.