Han habido muchos intentos estos últimos años de crear un buen simulador de pirata. Sea of Thieves salió bastante decente y le eché bastantes horas. Atlas pintaba bien, pero acabó siendo una decepción. De Skull and Bones mejor no hablemos porque no merece ni la mención. Ya sabemos que Ubisoft va a resucitar Assassin’s Creed IV: Black Flag trayendo de vuelta la cuarta entrega, así que tendremos piratas para largo. Pero ahora mismo tenemos entre nosotros un juego que podría calificarse como el “Dark Souls de los piratas”. ¿Su nombre? Windrose.

Voy a contaros la historia de Abyssion, un “poderoso” pirata que, tras sobrevivir a un motín en su barco a manos de su tripulación, con la aparición estelar de Barbanegra, acabó en una isla tratando de sobrevivir. La palabra clave es “tratando”, porque lo de sobrevivir es difícil. Creo que habré muerto unas treinta o cuarenta veces, ya que la dificultad es elevada incluso jugando en el modo normal. Abyssion murió y perdió su barco sin posibilidad de recuperarlo tras cuatro horas de vida. Y creedme, perderlo duele más de lo que parece cuando has invertido tiempo y recursos en él.

Tendremos que ir construyendo nuestra propia base como si de cualquier survival se tratase. Para ello habrá que explorar islas, reunir materiales y aprovechar cada recurso para así ir levantando poco a poco un refugio capaz de sostener nuestra aventura. Abyssion perdió su barco y también las ganas de seguir tras aquella primera incursión, pero de las buenas historias nacen algunas aún más grandes. Y el fracaso de mi primera aventura en el juego nos lleva precisamente al punto fuerte de Windrose.

El que aquí escribe convenció a cuatro amigos de comprar el juego y montar un servidor, y la cosa cambia bastante. Está bastante claro que Windrose está orientado a jugar con amigos mucho más que a la experiencia en solitario que tuvo mi personaje. Morir vais a morir igual, pero al menos lo pasaréis en grande. El menú para la construcción y la gestión de recursos sigue patrones conocidos dentro del género, aunque aquí todo encaja con una ambientación pirata que le da personalidad propia. Y ya os digo que se pueden construir auténticas maravillas y bases muy curradas si el grupo se organiza bien.

Con amigos, las misiones siguen siendo desafiantes, pero son bastante más asequibles. A alguno se le puede ocurrir una estrategia loca, como cavar un foso en la zona de aparición de los enemigos y acabar con ellos desde arriba, o cualquier otra idea improvisada. Esa libertad para resolver situaciones es uno de los elementos más entretenidos del juego. La primera vez jugando en solitario me hundieron el barco nada más botarlo; ahora somos una flota de tres embarcaciones que va reventando a la inmensa flota de Barbanegra. El juego mejora considerablemente y no me cansaré de repetirlo.

Además, la progresión se siente constante. Cada mejora en herramientas, cada ampliación del barco y cada nuevo recurso descubierto se traduce en una sensación de avance real. Esa evolución hace que el bucle jugable funcione bien y mantenga el interés durante horas. Para ser un Early Access, hay gran cantidad de contenido, suficiente como para unas 50 o 70 horas si vais con calma explorando los mares y exprimiendo todo lo que ofrece.

Sé que podría explicar con más detalle las mecánicas, pero si estáis aquí es para saber cómo funciona Windrose como juego. Y eso os lo puedo decir claramente: en compañía es una delicia; en solitario os aburriréis cuando el tercer jabalí os haga oneshot. No creo que queráis que os diga que con madera y piedra os haréis un pico para talar cobre y así mejorar cosas, porque eso ya lo conocéis de otros survivals. Aquí lo importante no es reinventar la fórmula, sino cómo la adapta a la fantasía pirata.

Si lo que buscáis es un buen simulador de pirata, aquí lo encontraréis por el momento. Hace falta ver qué saldrá cuando el Early Access termine y qué más acabarán sacando. Lo que sí os puedo decir es que os va a dar para días y días de diversión. Porque el vicio que genera conseguir barcos más grandes, mejores herramientas y sobrevivir a las batallas navales es enorme.

Windrose podría ser el simulador de piratas definitivo si lo cuidan, si siguen dándole actualizaciones con frecuencia y si escuchan a la comunidad, cosa que por ahora parece que harán. Así que espero que se convierta en el futuro en un gran lanzamiento y tengamos por fin el simulador de piratas que tantas veces hemos buscado en otros títulos.

No suelo ser partidario de apostar por algo cuyo recorrido todavía no se ha visto del todo, pero hasta la fecha el juego ha vendido un millón de copias, y eso ya es indicativo de que tiene potencial. Solo hace falta que los desarrolladores no lo dejen de lado y encuentren un equilibrio perfecto para que Windrose sea una experiencia desafiante y, a la vez, divertida.

Aunque… ¡qué demonios, perros sarnosos! ¡Alistaos a la tripulación y luchad contra Barbanegra! Si os gusta la temática pirata, lo vais a disfrutar como un grandísimo juego que ya apunta maneras. Y si me he centrado en su componente multijugador y no he querido hablar de todo en detalle, es porque la experiencia os aseguro que vale completamente el viaje.